RAZONES PARA CREAR LA NUEVA SOCIEDAD (2 de 11)

¿Cuáles serán las prioridades al crear la nueva sociedad? ¿Qué se conservará y qué cambiaremos del modelo actual? ¿Se comenzará por establecer un sistema económico más justo o por respetar y cuidar mejor la naturaleza? ¿Es posible que nuestra prioridad esencial sea crear mayor unidad entre los seres humanos? Con el nivel de conciencia actual es imposible conocer con certeza cuales van a ser nuestras aspiraciones al planear la futura comunidad humana.

Sin embargo, cualquiera puede intuir con cierta facilidad que al despertar, es decir, al hacerse consciente de la sabiduría que alberga su alma, se expresará en él un mayor sentimiento de unidad y de globalidad, al tiempo que una capacidad de comprensión superior, no solo de las dificultades y problemas de su vida, sino también de las dificultades y problemas de los demás. Al mismo tiempo percibirá que esa lucidez la tienen todos los que, como él, han dado el salto de conciencia.

¿Quién va a crear la nueva sociedad? Tras el despertar de la humanidad se dará una afinidad de vibración entre un número considerable de personas, el grupo uno que mencionamos en la entrada anterior.

Los miembros de ese grupo sentirán que tienen que cambiar los parámetros en los que se apoya la sociedad actual, puesto que no facilitan que la humanidad alcance sus objetivos básicos. Tampoco benefician al resto de especies que comparten el planeta con nosotros, ni a la propia tierra, y menos aún a las futuras generaciones, pues heredarían una sociedad cargada de conflictos y un medio ambiente con un clima difícil para la vida humana. Leer mas

EL ALMA GUARDA UN TESORO (1 de 11)

A lo largo de su proceso evolutivo el ser humano vive multitud de experiencias, al mismo tiempo que su alma, su dimensión interior, extrae de ellas la sabiduría que contienen. Con el paso del tiempo esa sabiduría que el alma custodia llega a ser más o menos elevada, pero permanece oculta para la persona hasta su despertar, momento a partir del cual puede hacer uso de ella.

Un ejemplo puede ayudarnos a ver esta idea con mayor claridad. Imaginemos que alguien que dispone de pocos recursos económicos desconoce que en el banco tiene una cuenta con una considerable suma de dinero. Vivirá con escasez hasta el día en el que descubra que es dueño de un elevado capital del que puede disponer a voluntad. Algo análogo le sucede a la humanidad, pues cada ser humano posee en su alma una potencialidad de la que no será consciente hasta que se produzca su despertar.

En un momento cercano en el tiempo va a darse un acontecimiento de repercusión planetaria, una especie de iniciación para la humanidad. Esa incidencia no será violenta ni catastrófica, pero exigirá una respuesta individual de cada uno de nosotros. Para poder dar su respuesta particular a ese hecho, en cada persona despertará, total o parcialmente, la sabiduría que alberga en su alma, su nivel de conciencia, que es diferente de unos seres humanos a otros.

Al despertar las personas con distintos niveles de conciencia llevará a que la humanidad se escinda en tres grandes grupos. Uno estará formado por aquellos cuya alma les impulse a crear una nueva sociedad con una escala de valores diferentes a los de la de la sociedad actual; en un segundo grupo su vibración interior les hará decidirse por permanecer en el modelo actual de sociedad. Surgirá también un tercer grupo integrado por los que tengan dudas y se encuentren indecisos entre apoyar o no la creación de la nueva sociedad.  Leer mas

PROCESO EVOLUTIVO DEL ALMA HUMANA: LA NUEVA SOCIEDAD (3 de 3)

 

BREVES REFLEXIONES SOBRE LA NUEVA SOCIEDAD

La futura sociedad va a ser muy diferente de todas las que el ser humano ha ido creando a lo largo de su proceso evolutivo aquí en la Tierra. Tampoco será el modelo de convivencia definitivo, puesto que con cada elevación de nuestro nivel de conciencia la humanidad se sentirá preparada para mejorar tanto sus metas como la relación entre sus integrantes.

Para que un proyecto pueda hacer realidad los objetivos planeados, es imprescindible que las personas que lo emprenden estén cualificadas para ello. En el caso de la creación de una nueva forma de entendimiento se necesita, además, un alto grado de compromiso interno, del alma, debido a que se trabaja con la intención de conseguir un fin que no va exclusivamente en beneficio propio, sino en el de toda la comunidad humana.

En el artículo anterior, “El despertar”, se dice que tras el despertar del colectivo humano, un cierto número de personas se percibirán fuertemente motivadas a crear un modelo de convivencia basado en una nueva escala de valores. Al mismo tiempo advertirán que se hallan cualificadas y legitimadas internamente, y con la fuerza suficiente, para emprender esa tarea. Será un cambio total, no solo de ideas sino también en el sentir.

Asimismo se comenta en ese artículo que existirá un número de seres humanos cuyo despertar no se dé al grado suficiente como para vibrar con las premisas de la nueva sociedad e integrarse en ella. Tal vez estén dispuestos a dar un cierto cambio, pero no a una ruptura a fondo con el modelo actual. Leer mas

PROCESO EVOLUTIVO DEL ALMA HUMANA: EL DESPERTAR (2 de 3)

 

EL ALMA MUESTRA SU TESORO A LA PERSONA

Próximamente va a darse un despertar masivo en la humanidad, aunque a diferentes niveles según la sabiduría que acumula el alma de cada persona. Este es un hecho trascendental en el proceso evolutivo humano que marcará un antes y un después. Su consecuencia más significativa será el incremento del nivel de conciencia de muchas personas, en las cuales dejará de vibrar la escala de valores que ha guiado sus vidas hasta ese momento de su despertar.

Hay tres causas esenciales, enlazadas entre sí, que son las que estructuran nuestras vidas y las relaciones humanas actuales. La primera es el alto grado de individualismo, incluso de egoísmo, con el que algunos gestionan sus vínculos con los demás, subordinándolos a sus  intereses sin considerar los de la otra parte. Esta reflexión no hemos de verla como un juicio, sino como algo natural para un cierto número de personas al estar su comportamiento en concordancia con su nivel de conciencia actual.

Un segundo factor que condiciona notablemente al ser humano es el sentimiento profundo que tiene un porcentaje considerable de personas de que la vida finaliza con la muerte del cuerpo físico. En consecuencia les parece natural su deseo de aprovechar al máximo cada oportunidad que la vida les presenta para obtener lo que les interesa, sin tener en cuenta si es beneficioso para su proceso evolutivo o si alguien sale perjudicado o no. En cambio, los que creen que la vida tiene un sentido trascendente y que la muerte del cuerpo físico solo es el final de una fase, sienten que su aprendizaje aquí es de total utilidad para sus siguientes etapas evolutivas.

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PROCESO EVOLUTIVO DEL ALMA HUMANA (1 de 3)

 

EL ALMA GUARDA UN TESORO

Al comenzar su proceso evolutivo aquí en la Tierra el alma del ser humano se halla vacía, con sus atributos aún por desarrollar. En el transcurso del tiempo la persona hace frente a multitud de experiencias que abarcan todos los campos de la existencia. Solo en esta vida cada uno de nosotros hemos afrontado miles de vivencias. Si nos abrimos a la posibilidad de que podamos haber vivido otras vidas anteriores y que aún nos puedan quedar otras posteriores a esta, el número total de nuestras experiencias sube de manera exponencial.

En el nivel de nuestra personalidad calificamos las experiencias como deseables o indeseables, según la felicidad o el sufrimiento que nos ocasionan. Sin embargo, hablando en términos de progreso evolutivo, para que una vivencia sea útil es irrelevante que sea agradable o desagradable, pues en ambos supuestos nuestra alma extrae de ella el aprendizaje que contiene para así avanzar hacia su maestría.

Veamos una analogía. Imaginemos una colina en la que en la tierra solo se ven piedrecillas, rocas y arena, aunque también hay partículas de oro que pasan desapercibidas al estar entremezcladas con esos minerales. Para obtener el oro (el tesoro que la colina guarda) se necesitará una maquinaria capaz de detectarlo y extraerlo. El alma realiza una tarea similar a esta, pues a menudo no nos es posible ver la enseñanza vinculada a una experiencia —el tesoro que contiene—, pero el alma sí cuenta con capacidad para descubrirlo.

Esta facultad del alma humana de detectar la enseñanza que una circunstancia proporciona es una potestad inherente a su esencia, y podría formularse como una ley, la ley del alma: “Cada vez que un ser humano vive una experiencia, su alma descubre y conserva la sabiduría que dicha experiencia contiene”.

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ESPIRITU Y MATERIA

Los seres humanos nacemos en la Tierra para vivir experiencias y aprender de ellas. En nuestro interior habita el Ser, una energía espiritual que carece de forma, de peso y de volumen. El Ser es la Presencia divina en cada uno de nosotros y no está sujeto a ninguna de las limitaciones de este plano material. Entonces, ¿qué intención le puede impulsar  —ya que es perfección máxima— a encarnar en un cuerpo físico? Adopta la forma humana con la finalidad de crear energía de vibración amor en este planeta en evolución.

Para hacer realidad este fin el ser humano encarna repetidamente durante el número de vidas necesarias para que su alma alcance la plenitud. Esto lo consigue viviendo dos etapas bien diferenciadas la una de la otra.

PRIMERA ETAPA

Al inicio de su proceso evolutivo, el alma del ser humano se encuentra vacía, en blanco, con sus atributos aún por germinar puesto que el humano que la acoge carece de experiencias. En esta primera etapa, el propósito es activar el amor y el sentimiento de unidad con los demás hasta un cierto punto. Esto le lleva a experimentar y a someterse a multitud de pruebas durante un extenso periodo de tiempo.

En la actualidad ese largo intervalo de tiempo está acabando lo que significa el final de la  primera etapa para la comunidad humana. Llegada la ocasión, y al nivel que le corresponde, cada persona va a sentir un cambio de estado al hacerse consciente del potencial que ha desarrollado en su alma. Despertará a una realidad diferente para continuar su evolución disponiendo de una lucidez y de un poder de los que antes carecía.

A la vez que la humanidad termina esta etapa evolutiva, la Tierra experimenta un salto de conciencia que le va a permitir albergar al conjunto de seres humanos que, de modo simultáneo a ella, también han subido de vibración. Leer mas

LA TECNOLOGÍA Y EL ALMA

El conjunto de los seres humanos que poblamos la Tierra constituimos una comunidad, la humanidad. Estamos en el planeta con la finalidad de vivir un proceso evolutivo que nos permita desarrollarnos. En un principio parece racional, e incluso inteligente, que todos tengamos idénticos derechos y las mismas oportunidades para llevar a cabo nuestra progresión individual. Para ello es preciso que la convivencia se dé en un marco de respeto a las creencias personales y en el que cada uno pueda contar con las ocasiones y los medios que necesite en la expresión de su creatividad interior.

La realidad actual de la humanidad es muy diferente. Hay personas que desde su nacimiento disfrutan de una serie de ventajas debido a la clase de familia o al país en el que nacen: son protegidas y cuidadas con esmero desde el primer instante, tienen acceso a una excelente formación académica y disponen de abundantes medios económicos.

En el otro extremo están los que nacen en un entorno pobre y falto de oportunidades, y para ellos la subsistencia diaria podrá convertirse en la base de sus vidas. Hay personas a las que el simple hecho de obtener una pequeña cantidad de agua para su aseo o para elaborar la comida les puede suponer un gran esfuerzo diario. Del mismo modo hay madres a las que les resulta difícil, cuando no imposible, poder alimentar a sus hijos. ¿Cómo es que en el año 2021 aún existen esas diferencias en varios lugares de la Tierra? Leer mas

LA TIERRA Y SUS HIJOS

Es difícil concretar desde cuando estamos en la Tierra. Según la ciencia, los fósiles más antiguos de Homo sapiens —nuestros antepasados— tienen una antigüedad de 200.000 años. Aunque sabemos muy poco de esa lejana época, podemos intuir que durante mucho tiempo las relaciones entre los humanos y con el resto de especies del planeta estaban condicionadas por los instintos, especialmente el de supervivencia.

Esos primeros tiempos de la humanidad debieron de caracterizarse por la ignorancia y el uso frecuente de la violencia para lograr los fines deseados. Por ejemplo, al encontrar un lugar cálido y protegido en una cueva, no teníamos reparos en arrojar fuera de ella a quienes la habitasen, aunque eso les condenara a morir de frio o por el ataque de depredadores o de otros seres humanos. No es exagerado decir que durante bastantes milenios vivimos de un modo similar a como lo hacen actualmente los animales en la selva, donde impera el instinto y la ley del más fuerte.

Desde la distancia nos parecen tiempos difíciles, pero era justamente la clase de vida que nos correspondía al estar en el inicio de nuestro proceso evolutivo y carecer de los mínimos condicionantes éticos o morales.

Hace aproximadamente 5.500 años surge la escritura. Desde entonces disponemos de una información más completa. Con el transcurso del tiempo los seres humanos fuimos desarrollando habilidades en áreas muy variadas. Para alimentarnos, además de la caza, la pesca y la recolección de frutos, comenzamos a cultivar la tierra y a criar animales; descubrimos cómo obtener fuego, trabajar algunos metales y fabricar utensilios cada vez más complejos. De este modo, progresando en la creación de bienes materiales que nos  ayudasen a tener una vida mejor, prosiguió nuestro viaje. Leer mas

EVOLUCIÓN DEL ALMA HUMANA

El alma de un ser humano, en sus diferentes vidas aquí en la Tierra, afronta multitud de experiencias que abarcan todos los campos de la existencia. Para su experimentación la persona nace condicionada, ya que puede tener una personalidad estable o desequilibrada; una salud en buen estado o enfermiza; abundancia o escasez de medios materiales… Igual sucede en cualquier otro aspecto o área que podamos imaginar en la realidad de un individuo.

Al aprender en cada vida, se puede afirmar que el alma de cualquier ser humano posee un cierto nivel de maestría, distinto de unas almas a otras. Hay un factor que es común para todas las personas: su grado de maestría permanece velado para ella y también para las demás.

Es normal que cuando vivimos una situación la califiquemos en función de la felicidad o del sufrimiento que nos ocasiona, y estos dos parámetros son los que nos motivarán a desear repetirla o no. Este razonamiento es válido para la personalidad, pero no lo es para el alma, pues ella obtiene una enseñanza de todas las experiencias que vive, sean placenteras o desagradables.

Hablando en términos de progreso evolutivo, para que una vivencia sea útil es irrelevante que sea gratificante o molesta, pues en ambos supuestos el alma obtiene de ella un aprendizaje que le es provechoso para avanzar hacia su plenitud. Leer mas

PENSANDO EN LA NUEVA SOCIEDAD (2/2)

En el artículo anterior recordamos que el objetivo esencial de la humanidad es llegar a transformarse en una gran familia que vive en armonía. Añadíamos que ese es el propósito más noble y valioso que podemos imaginar.

En el sistema de convivencia actual el desacuerdo y la confrontación son frecuentes entre los seres humanos. Partiendo de esta realidad, ¿cuál es el obstáculo fundamental que impide crear una sociedad en la que sus miembros se sientan bien colaborando en proyectos comunes?

El inconveniente principal es siempre el ego de las personas. Cada ser mira esencialmente para sí mismo. En el vocabulario corriente empleamos con frecuencia las expresiones mi tiempo, mi dinero, mi esfuerzo… ¿Por qué no decir nuestro tiempo, nuestro dinero, nuestro esfuerzo?

Cuando una persona va desarrollando sus cualidades internas (su nivel de conciencia), ya le resulta natural hablar en plural incluyendo a otros. ¿Cómo se da este paso? Para integrar a otros en nuestra vida hay que hacerlo sin esperar a que brote ese deseo, pues la demora podría ser larga. Se inicia la colaboración y el servicio a los demás con la confianza de que se hace lo adecuado, como una especie de experimento. Esta decisión no se toma desde la mente sino desde el alma, y pronto se empiezan a cosechar los primeros frutos. Leer mas