CategoriaLa dimensión divina del ser humano

LA DIMENSIÓN DIVINA DEL SER HUMANO  (4 de 4)

Los maestros y seres realizados nos revelan que somos una extensión de la esencia del propio creador. ¿Hay algo en mí que me anuncie o muestre, aunque sea mínimamente, que tengo esa cualidad celestial de la que ellos hablan?

Yo, como la mayoría de las personas, vivo identificado con mi cuerpo físico y eso es lo que siento que soy y lo que me proporciona felicidad o sufrimiento. Si mi cuerpo está sano y mi mente en paz e imaginando un presente y un futuro agradables, soy feliz. Si algo de esto se altera mi felicidad menguará o desaparecerá, y es muy probable que su lugar lo ocupe el sufrimiento.

A menudo me noto limitado y muy poca cosa y, a decir verdad, no siento ninguno de los extraordinarios atributos que deberían darse a conocer por gozar de naturaleza divina. Es un estado que no tiene cabida en la realidad que vivo cada día, y más bien parece un sueño, una ilusión…

Por otra parte, si miro el comportamiento que tenemos los seres humanos, lo que hacemos, decimos o proyectamos, nuestras relaciones… en nada de ello veo atisbos de la esencia divina que nos atribuyen. ¿En qué puedo apoyarme para averiguar si está en mí aunque aún no se muestre? ¿Con qué cuento?   Leer mas

LA DIMENSIÓN DIVINA DEL SER HUMANO (2 de 4)

En el artículo anterior recordamos nuestra doble naturaleza, humana y divina, lo que significa que somos una extensión infinita de la esencia del propio creador. La dimensión divina —su condición espiritual— es innata en el ser humano, pero no se puede conocer a través de los sentidos o de la mente, lo que nos lleva a dudar de que seamos portadores de las elevadas cualidades que se suponen en un ser divino.

El contenido de ese primer artículo es útil porque nos prepara para una experiencia que vamos a vivir en un momento cercano, el despertar a una nueva conciencia. En ese instante nos damos cuenta de que somos naturaleza divina y de la sabiduría que albergamos en el alma.

Entonces comenzamos a percibir que el propósito que tiene la vida es diferente al que hasta ahora hemos creído, y ese nuevo sentir trae consigo una transformación sustancial de la escala de valores de una parte de la humanidad. Leer mas

LA DIMENSIÓN DIVINA DEL SER HUMANO (1 de 4)

En el ser humano existe una doble naturaleza, física y divina. La dimensión física es limitada, y en ella englobamos, además del cuerpo terrenal, todo aquello que de algún modo puede ser percibido con la mente o con los sentidos, como sus acciones y palabras. Asimismo corresponden a este ámbito material los pensamientos, emociones y sentimientos, ya que tienen un reflejo en el cuerpo físico.

Por ejemplo, cuando sentimos una emoción, y más si es intensa, el ritmo cardíaco puede verse alterado. De manera similar, al experimentar un pensamiento de paz las ondas cerebrales alcanzan estados de armonía. Todo esto corresponde a nuestra dimensión material, expuesta de un modo muy sencillo al ser algo que todos conocemos de sobra.

También gozamos de naturaleza divina, lo que significa que poseemos las perfecciones que son inherentes al creador, como su sabiduría, su amor… Dicho de otro modo, el ser humano es una extensión infinita de la esencia del propio creador.

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