¿CON QUÉ AYUDAS CONTAMOS PARA CREAR LA NUEVA SOCIEDAD?

Es muy probable que el camino que sigamos para crear la nueva sociedad sea similar al que se expone a continuación. Como esta andadura va a comenzar en un momento muy cercano en el tiempo, vamos a hablar de ella en presente, como si estuviese sucediendo hoy.

Tras el despertar general de los seres humanos, algunos sentimos una llamada interior que nos motiva a comprometernos en la creación de un nuevo modo de convivencia. Este estímulo procede del alma en forma de una energía poderosa que llena a la persona de entusiasmo y de seguridad en sí misma. Entonces comprende que se halla ante una tarea esencial, tal vez la más importante de su vida.

Además de ilusión, todo proyecto requiere de los elementos que lo hacen posible: capital, colaboradores adecuados… Igual sucede en el caso de la creación de la nueva sociedad, pues aunque se trata de un propósito del alma, también se necesitan medios para llevarlo a buen fin. ¿Con qué ayudas concretas contamos?

LAS PERSONAS COMPROMETIDAS

Los cimientos del plan, aquello que le va a dar solidez y garantías de realización, es el compromiso de las personas que lo llevan a cabo. Ellas constituyen el alma del proyecto. Leer mas

EL DOBLE PROPÓSITO DE LA VIDA HUMANA EN LA TIERRA

En las diversas vidas de su proceso evolutivo, cada ser humano vive multitud de experiencias de las que su alma extrae la sabiduría que contienen. Con el paso del tiempo la sabiduría que el alma custodia llega a ser más o menos elevada, pero permanece oculta para la persona hasta su despertar, momento a partir del cual puede hacer uso de ella.

Este artículo va dirigido especialmente a quienes, tras su despertar, decidan participar en la creación de un modo de convivencia diferente al actual, una Nueva Sociedad.

Las personas despertarán con diversos niveles de conciencia, y esto motivará que se vivan momentos de cierta confusión. La identificación tan elevada que el ser humano tiene con su naturaleza humana, será un obstáculo para que pueda comprender lo que le está sucediendo. Sin embargo, muy pronto empezará a vivir en consonancia con esa sabiduría que le transmite nuevas directrices para conducir su vida.

En el exterior, en el ambiente que le rodea, la persona podrá ver desconcierto, disparidad de opiniones, incluso tensiones, mientras que en su interior sentirá como nace una energía nueva, distinta a todas las que antes experimentó. Es una energía que no fluctúa, y aunque es poderosa, posee esencia de paz. No se impone y permanece en calma a la espera de ser acogida y tenida en cuenta.

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LA DIMENSIÓN DIVINA DEL SER HUMANO  (4 de 4)

Los maestros y seres realizados nos revelan que somos una extensión de la esencia del propio creador. ¿Hay algo en mí que me anuncie o muestre, aunque sea mínimamente, que tengo esa cualidad celestial de la que ellos hablan?

Yo, como la mayoría de las personas, vivo identificado con mi cuerpo físico y eso es lo que siento que soy y lo que me proporciona felicidad o sufrimiento. Si mi cuerpo está sano y mi mente en paz e imaginando un presente y un futuro agradables, soy feliz. Si algo de esto se altera mi felicidad menguará o desaparecerá, y es muy probable que su lugar lo ocupe el sufrimiento.

A menudo me noto limitado y muy poca cosa y, a decir verdad, no siento ninguno de los extraordinarios atributos que deberían darse a conocer por gozar de naturaleza divina. Es un estado que no tiene cabida en la realidad que vivo cada día, y más bien parece un sueño, una ilusión…

Por otra parte, si miro el comportamiento que tenemos los seres humanos, lo que hacemos, decimos o proyectamos, nuestras relaciones… en nada de ello veo atisbos de la esencia divina que nos atribuyen. ¿En qué puedo apoyarme para averiguar si está en mí aunque aún no se muestre? ¿Con qué cuento?   Leer mas

LA DIMENSIÓN DIVINA DEL SER HUMANO (3 de 4)

Cuando se produzca el despertar colectivo humano cada uno será guiado por su naturaleza divina, al tiempo que su naturaleza humana irá perdiendo protagonismo de forma progresiva y apreciable.

¿Es posible conocer ahora, en estos momentos previos al despertar, alguna de las cualidades de la esencia divina que nos constituye?

Es muy significativo que hablemos de “nuestra” naturaleza, reconociendo de este modo que ya la poseemos aunque aún no seamos conscientes de ello.

Al centrar la búsqueda en el interior y dejar de hacerlo fuera lo primero que surge es un profundo sentimiento de respeto, admiración y amor de cada uno a sí mismo al reconocerse como portador de un gran tesoro. Uno se convierte en su mejor amigo y se percibe más Leer mas

LA DIMENSIÓN DIVINA DEL SER HUMANO (2 de 4)

En el artículo anterior recordamos nuestra doble naturaleza, humana y divina, lo que significa que somos una extensión infinita de la esencia del propio creador. La dimensión divina —su condición espiritual— es innata en el ser humano, pero no se puede conocer a través de los sentidos o de la mente, lo que nos lleva a dudar de que seamos portadores de las elevadas cualidades que se suponen en un ser divino.

El contenido de ese primer artículo es útil porque nos prepara para una experiencia que vamos a vivir en un momento cercano, el despertar a una nueva conciencia. En ese instante nos damos cuenta de que somos naturaleza divina y de la sabiduría que albergamos en el alma.

Entonces comenzamos a percibir que el propósito que tiene la vida es diferente al que hasta ahora hemos creído, y ese nuevo sentir trae consigo una transformación sustancial de la escala de valores de una parte de la humanidad. Leer mas

LA DIMENSIÓN DIVINA DEL SER HUMANO (1 de 4)

En el ser humano existe una doble naturaleza, física y divina. La dimensión física es limitada, y en ella englobamos, además del cuerpo terrenal, todo aquello que de algún modo puede ser percibido con la mente o con los sentidos, como sus acciones y palabras. Asimismo corresponden a este ámbito material los pensamientos, emociones y sentimientos, ya que tienen un reflejo en el cuerpo físico.

Por ejemplo, cuando sentimos una emoción, y más si es intensa, el ritmo cardíaco puede verse alterado. De manera similar, al experimentar un pensamiento de paz las ondas cerebrales alcanzan estados de armonía. Todo esto corresponde a nuestra dimensión material, expuesta de un modo muy sencillo al ser algo que todos conocemos de sobra.

También gozamos de naturaleza divina, lo que significa que poseemos las perfecciones que son inherentes al creador, como su sabiduría, su amor… Dicho de otro modo, el ser humano es una extensión infinita de la esencia del propio creador.

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TUS HERMANOS (5 de 5)

De la fuerza creadora, la conciencia infinita, llega un último mensaje con el que se cierra este breve conjunto de cinco artículos.

En el artículo anterior, yo, la conciencia infinita, te anuncié que después de tu despertar iniciarás un proceso de conexión conmigo que tras un tiempo te llevará a sentir que no hay diferencia entre tú y yo, pues somos uno y lo mismo.

Ahí en la tierra dispones de elementos de trabajo para recorrer la primera etapa de ese camino. Otros seres antes que tú ya lo transitaron y han dejado señales de ayuda. Yo, ahora, te muestro cómo avanzar rápido y seguro para alcanzar la meta: Cuando des un paso en el camino que te trae de vuelta a mí, piensa que yo estoy en cada uno de tus hermanos.

Te digo: Maravíllate de cada uno de ellos, cómo son, lo que hacen, la manera de afrontar sus dificultades, sus vidas, cómo buscan lo mismo que tú, ser felices. Respétalos y apóyalos siempre y ámalos en todo momento.

Esto no es contrario a que si en algún momento crees que sus acciones le dañan a él o a otros, se lo digas. Díselo con respeto, aunque con firmeza si ese fuese el caso. Pero recuerda que en cada uno de tus hermanos existe la misma sabiduría (tal vez aún dormida) que está en ti. Leer mas

EL AMOR Y SUS CUALIDADES (4 de 5)

En el primero de estos cinco artículos preguntamos a la conciencia infinita qué sentido tiene la existencia del ser humano aquí en la tierra. Con fe e ilusión pensamos que existiría una fuerza creadora sabia y con la capacidad de respondernos. Así fue, y con su respuesta elaboramos el segundo capítulo, en el cual quedó un punto importante por explicar. En el capítulo siguiente, el tercero, ese aspecto quedó aclarado.

Ahora la conciencia creadora nos habla con más detalle de nuestro proceso evolutivo.

Durante los espacios de tiempo en los que permanecéis en la tierra experimentáis multitud de pruebas con la finalidad de que el alma extraiga de cada una de ellas la enseñanza que contiene. De este modo vuestra alma —la misma en cada vida— incrementa su nivel de sabiduría hasta que llega un momento muy especial, el despertar, a partir del cual os vais haciendo conscientes de esa sabiduría que tenéis en el alma para afrontar los retos de la vida desde un nivel superior de conciencia. 

Es entonces, tras despertar, que comenzáis a manifestar en la tierra el amor, al principio en un cierto grado, después a un nivel superior, y siempre en una escala creciente. Esta palabra, amor, es muy rica y contiene muchos dones, en realidad los contiene todos. Leer mas

LA EXPLICACIÓN (3 de 5)

En el primer artículo de este ciclo hablamos de las preguntas esenciales que surgen de modo natural en la mayoría de nosotros en algún momento de nuestra vida. En el segundo la conciencia creadora nos dice que su naturaleza expresa en todo momento amor divino, mientras que los seres humanos, aunque somos ese mismo amor, aún no lo sentimos ni lo manifestamos externamente. Ahora nos explica esta notable diferencia entre ella y nosotros.

Yo, la fuerza creadora, irradio mi amor a toda la creación, y por ello todo lo que existe es amor, más allá de que alguien pueda ver otra cosa. Tú y tus hermanos regresáis a la tierra en cada vida para descubrir algo que os complete. Ahora ya conocéis el objetivo de vuestra búsqueda: encontrar el amor que sois y saber como activarlo para vibrar en él y compartirlo. Pero al ser una parte de mí albergáis el amor que yo soy. Entonces, ¿a qué es debido que ese amor no se exprese en vosotros desde el primer momento?

Una parte de mí se separa, pero con la potencialidad de replicarse en amor para que se manifieste en los mundos que se van creando. De esta manera se revela mi amor a través de las semillas.

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LA RESPUESTA (2 de 5)

He estado esperando pacientemente la respuesta de la energía creadora, y esta mañana la he escuchado. Me ha dicho: Sí, yo tengo la respuesta que tanto necesitas. No es que yo te haya creado, es que tú eres una parte de mí. Te diré más, tienes mi energía, mi vibración y mi amor, y la única diferencia entre tú y yo en este momento es que ese amor que yo soy y siento, tú lo eres, pero aún no lo sientes. Ya te explicaré la razón de porqué es así.

Te falta solamente una cosa para sentirte divino como yo me siento: activar el amor que ya eres, reconocerlo en ti, vivir de acuerdo a él, transmitirlo a tus hermanos de la tierra y a toda la creación infinita. Para eso estás ahí, para ninguna otra cosa diferente. Todo lo demás supedítalo a este fin, para el cual una parte de mí, tú, ha descendido a la tierra. Leer mas