RELACIÓN ENTRE LAS PERSONAS EN LA NUEVA SOCIEDAD (4 de 11)

La escala de valores de la actual sociedad nos empuja a apreciar más a unas personas que a otras. De nuestro interior surge amor, afecto o gratitud hacia los miembros de la familia, a los amigos y conocidos y a quienes nos han ayudado en una época de dificultad. Pensamos que hay motivos para estos sentimientos positivos, y en el caso de la familia, por ejemplo, los atribuimos a los lazos de sangre.

Asimismo, hay personas hacia las que sentimos desinterés, e incluso antipatía o rechazo. En estas ocasiones también creemos saber las razones que nos inducen a sentir de esa manera, bien porque son diferentes de nosotros, o que en una ocasión nos perjudicaron, o sencillamente por su aspecto físico.

Pero aún podemos ir más lejos y emitir juicios faltos de fundamento acerca de gente a la que conocemos muy poco o nada. Permitimos que sean la imprudencia, la ignorancia, o tal vez la impulsividad del instante los factores que nos guíen a la hora de calificar a alguien. 

Ya vemos la cantidad de pequeñas trampas que en el actual nivel de desarrollo nos condicionan en las relaciones con los demás.

Cuando un ser humano despierta, su conciencia comienza a expandirse y ve la existencia de un modo totalmente distinto. Siente que en el interior de todos los seres humanos habita la presencia divina, su Ser. Una primera consecuencia de ese maravilloso descubrimiento es que su respeto y amor a otras personas ya nunca dependerá del color de su piel, de cuales sean sus creencias, ni siquiera de cómo se comporten. Leer mas

NUESTRA RELACIÓN CON LA TIERRA (3 de 11)

De manera inconsciente tenemos la costumbre de clasificar por orden de importancia todos los elementos que nos afectan, destinando más atención y recursos a aquellos que consideramos más esenciales. Por norma situamos en primer lugar lo que nos repercute directamente, a continuación lo que influye en la familia, amigos, vecinos y compañeros de trabajo… 

Las jerarquías que ahora establecemos son fruto del actual nivel de conciencia. En el momento en el que nos hacemos conscientes de la sabiduría que guarda el alma, lo que se suele llamar el despertar, vibramos en un grado superior en el que comprendemos que todo lo que existe es parte de una unidad mayor. Desde ese instante sentimos que la tierra y lo que hay en ella forman un entero, una unidad.

En los estados avanzados de conciencia las clasificaciones a las que estamos acostumbrados dejan de ser útiles. ¿Esto quiere decir que vamos a prestar la misma atención a un ser humano que a un animal? Con una conciencia elevada las respuestas a preguntas de esta naturaleza surgen de la sabiduría interior de la persona de modo sencillo y natural.

Al calificar a los seres, temas o cosas como más o menos importantes, gran parte de nuestra atención está puesta en lo que ocupa los primeros lugares, y de esta forma podemos dejar de lado algo que no es significativo para nosotros pero que sí lo es para otros muchos. Tras el despertar sentiremos la verdad que estas palabras encierran. Leer mas

RAZONES PARA CREAR LA NUEVA SOCIEDAD (2 de 11)

¿Cuáles serán las prioridades al crear la nueva sociedad? ¿Qué se conservará y qué cambiaremos del modelo actual? ¿Se comenzará por establecer un sistema económico más justo o por respetar y cuidar mejor la naturaleza? ¿Es posible que nuestra prioridad esencial sea crear mayor unidad entre los seres humanos? Con el nivel de conciencia actual es imposible conocer con certeza cuales van a ser nuestras aspiraciones al planear la futura comunidad humana.

Sin embargo, cualquiera puede intuir con cierta facilidad que al despertar, es decir, al hacerse consciente de la sabiduría que alberga su alma, se expresará en él un mayor sentimiento de unidad y de globalidad, al tiempo que una capacidad de comprensión superior, no solo de las dificultades y problemas de su vida, sino también de las dificultades y problemas de los demás. Al mismo tiempo percibirá que esa lucidez la tienen todos los que, como él, han dado el salto de conciencia.

¿Quién va a crear la nueva sociedad? Tras el despertar de la humanidad se dará una afinidad de vibración entre un número considerable de personas, el grupo uno que mencionamos en la entrada anterior.

Los miembros de ese grupo sentirán que tienen que cambiar los parámetros en los que se apoya la sociedad actual, puesto que no facilitan que la humanidad alcance sus objetivos básicos. Tampoco benefician al resto de especies que comparten el planeta con nosotros, ni a la propia tierra, y menos aún a las futuras generaciones, pues heredarían una sociedad cargada de conflictos y un medio ambiente con un clima difícil para la vida humana. Leer mas

EL ALMA GUARDA UN TESORO (1 de 11)

A lo largo de su proceso evolutivo el ser humano vive multitud de experiencias, al mismo tiempo que su alma, su dimensión interior, extrae de ellas la sabiduría que contienen. Con el paso del tiempo esa sabiduría que el alma custodia llegará a ser más o menos elevada, pero permanece oculta para la persona hasta su despertar, momento a partir del cual ya podrá hacer uso de ella.

Un ejemplo puede ayudarnos a ver esta idea con mayor claridad. Imaginemos que alguien que dispone de pocos recursos económicos desconoce que en el banco tiene una cuenta con una considerable suma de dinero. Vivirá con escasez hasta el día en el que descubra que es dueño de un elevado capital del que puede disponer a voluntad. Algo análogo le sucede a la humanidad, pues cada ser humano posee en su alma una potencialidad de la que no será consciente hasta que se produzca su despertar.

En un momento cercano en el tiempo va a darse un acontecimiento de repercusión planetaria, una especie de iniciación para la humanidad. Esa incidencia no será violenta ni catastrófica, pero exigirá una respuesta individual de cada uno de nosotros. Para poder dar su respuesta particular a ese hecho, en cada persona despertará, total o parcialmente, la sabiduría que alberga en su alma, su nivel de conciencia, que es diferente de unos seres humanos a otros.

Al despertar las personas con distintos niveles de conciencia, llevará a que la humanidad se escinda en tres grandes grupos. Uno estará formado por aquellos cuyo nivel de conciencia les impulse a crear una nueva sociedad con una escala de valores diferentes a la de la sociedad actual; en un segundo grupo la vibración de sus almas les hará decidirse por permanecer en el modelo actual de sociedad. Surgirá también un tercer grupo integrado por los que tengan dudas y se encuentren indecisos entre apoyar o no la creación de la nueva sociedad.  Leer mas

PROCESO EVOLUTIVO DEL ALMA HUMANA: LA NUEVA SOCIEDAD (3 de 3)

 

BREVES REFLEXIONES SOBRE LA NUEVA SOCIEDAD

La futura sociedad va a ser muy diferente de todas las que el ser humano ha ido creando a lo largo de su proceso evolutivo aquí en la Tierra. Tampoco será el modelo de convivencia definitivo, puesto que con cada elevación de nuestro nivel de conciencia la humanidad se sentirá preparada para mejorar tanto sus metas como la relación entre sus integrantes.

Para que un proyecto pueda hacer realidad los objetivos planeados, es imprescindible que las personas que lo emprenden estén cualificadas para ello. En el caso de la creación de una nueva forma de entendimiento se necesita, además, un alto grado de compromiso interno, del alma, debido a que se trabaja con la intención de conseguir un fin que no va exclusivamente en beneficio propio, sino en el de toda la comunidad humana.

En el artículo anterior, “El despertar”, se dice que tras el despertar del colectivo humano, un cierto número de personas se percibirán fuertemente motivadas a crear un modelo de convivencia basado en una nueva escala de valores. Al mismo tiempo advertirán que se hallan cualificadas y legitimadas internamente, y con la fuerza suficiente, para emprender esa tarea. Será un cambio total, no solo de ideas sino también en el sentir.

Asimismo se comenta en ese artículo que existirá un número de seres humanos cuyo despertar no se dé al grado suficiente como para vibrar con las premisas de la nueva sociedad e integrarse en ella. Tal vez estén dispuestos a dar un cierto cambio, pero no a una ruptura a fondo con el modelo actual. Leer mas

PROCESO EVOLUTIVO DEL ALMA HUMANA: EL DESPERTAR (2 de 3)

 

EL ALMA MUESTRA SU TESORO A LA PERSONA

Próximamente va a darse un despertar masivo en la humanidad, aunque a diferentes niveles según la sabiduría que acumula el alma de cada persona. Este es un hecho trascendental en el proceso evolutivo humano que marcará un antes y un después. Su consecuencia más significativa será el incremento del nivel de conciencia de muchas personas, en las cuales dejará de vibrar la escala de valores que ha guiado sus vidas hasta ese momento de su despertar.

Hay tres causas esenciales, enlazadas entre sí, que son las que estructuran nuestras vidas y las relaciones humanas actuales. La primera es el alto grado de individualismo, incluso de egoísmo, con el que algunos gestionan sus vínculos con los demás, subordinándolos a sus  intereses sin considerar los de la otra parte. Esta reflexión no hemos de verla como un juicio, sino como algo natural para un cierto número de personas al estar su comportamiento en concordancia con su nivel de conciencia actual.

Un segundo factor que condiciona notablemente al ser humano es el sentimiento profundo que tiene un porcentaje considerable de personas de que la vida finaliza con la muerte del cuerpo físico. En consecuencia les parece natural su deseo de aprovechar al máximo cada oportunidad que la vida les presenta para obtener lo que les interesa, sin tener en cuenta si es beneficioso para su proceso evolutivo o si alguien sale perjudicado o no. En cambio, los que creen que la vida tiene un sentido trascendente y que la muerte del cuerpo físico solo es el final de una fase, sienten que su aprendizaje aquí es de total utilidad para sus siguientes etapas evolutivas.

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PROCESO EVOLUTIVO DEL ALMA HUMANA (1 de 3)

 

EL ALMA GUARDA UN TESORO

Al comenzar su proceso evolutivo aquí en la Tierra el alma del ser humano se halla vacía, con sus atributos aún por desarrollar. En el transcurso del tiempo la persona hace frente a multitud de experiencias que abarcan todos los campos de la existencia. Solo en esta vida cada uno de nosotros hemos afrontado miles de vivencias. Si nos abrimos a la posibilidad de que podamos haber vivido otras vidas anteriores y que aún nos puedan quedar otras posteriores a esta, el número total de nuestras experiencias sube de manera exponencial.

En el nivel de nuestra personalidad calificamos las experiencias como deseables o indeseables, según la felicidad o el sufrimiento que nos ocasionan. Sin embargo, hablando en términos de progreso evolutivo, para que una vivencia sea útil es irrelevante que sea agradable o desagradable, pues en ambos supuestos nuestra alma extrae de ella el aprendizaje que contiene para así avanzar hacia su maestría.

Veamos una analogía. Imaginemos una colina en la que en la tierra solo se ven piedrecillas, rocas y arena, aunque también hay partículas de oro que pasan desapercibidas al estar entremezcladas con esos minerales. Para obtener el oro (el tesoro que la colina guarda) se necesitará una maquinaria capaz de detectarlo y extraerlo. El alma realiza una tarea similar a esta, pues a menudo no nos es posible ver la enseñanza vinculada a una experiencia —el tesoro que contiene—, pero el alma sí cuenta con capacidad para descubrirlo.

Esta facultad del alma humana de detectar la enseñanza que una circunstancia proporciona es una potestad inherente a su esencia, y podría formularse como una ley, la ley del alma: “Cada vez que un ser humano vive una experiencia, su alma descubre y conserva la sabiduría que dicha experiencia contiene”.

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ESPIRITU Y MATERIA

Los seres humanos nacemos en la Tierra para vivir experiencias y aprender de ellas. En nuestro interior habita el Ser, una energía espiritual que carece de forma, de peso y de volumen. El Ser es la Presencia divina en cada uno de nosotros y no está sujeto a ninguna de las limitaciones de este plano material. Entonces, ¿qué intención le puede impulsar  —ya que es perfección máxima— a encarnar en un cuerpo físico? Adopta la forma humana con la finalidad de crear energía de vibración amor en este planeta en evolución.

Para hacer realidad este fin el ser humano encarna repetidamente durante el número de vidas necesarias para que su alma alcance la plenitud. Esto lo consigue viviendo dos etapas bien diferenciadas la una de la otra.

PRIMERA ETAPA

Al inicio de su proceso evolutivo, el alma del ser humano se encuentra vacía, en blanco, con sus atributos aún por germinar puesto que el humano que la acoge carece de experiencias. En esta primera etapa, el propósito es activar el amor y el sentimiento de unidad con los demás hasta un cierto punto. Esto le lleva a experimentar y a someterse a multitud de pruebas durante un extenso periodo de tiempo.

En la actualidad ese largo intervalo de tiempo está acabando lo que significa el final de la  primera etapa para la comunidad humana. Llegada la ocasión, y al nivel que le corresponde, cada persona va a sentir un cambio de estado al hacerse consciente del potencial que ha desarrollado en su alma. Despertará a una realidad diferente para continuar su evolución disponiendo de una lucidez y de un poder de los que antes carecía.

A la vez que la humanidad termina esta etapa evolutiva, la Tierra experimenta un salto de conciencia que le va a permitir albergar al conjunto de seres humanos que, de modo simultáneo a ella, también han subido de vibración. Leer mas

LA TECNOLOGÍA Y EL ALMA

El conjunto de los seres humanos que poblamos la Tierra constituimos una comunidad, la humanidad. Estamos en el planeta con la finalidad de vivir un proceso evolutivo que nos permita desarrollarnos. En un principio parece racional, e incluso inteligente, que todos tengamos idénticos derechos y las mismas oportunidades para llevar a cabo nuestra progresión individual. Para ello es preciso que la convivencia se dé en un marco de respeto a las creencias personales y en el que cada uno pueda contar con las ocasiones y los medios que necesite en la expresión de su creatividad interior.

La realidad actual de la humanidad es muy diferente. Hay personas que desde su nacimiento disfrutan de una serie de ventajas debido a la clase de familia o al país en el que nacen: son protegidas y cuidadas con esmero desde el primer instante, tienen acceso a una excelente formación académica y disponen de abundantes medios económicos.

En el otro extremo están los que nacen en un entorno pobre y falto de oportunidades, y para ellos la subsistencia diaria podrá convertirse en la base de sus vidas. Hay personas a las que el simple hecho de obtener una pequeña cantidad de agua para su aseo o para elaborar la comida les puede suponer un gran esfuerzo diario. Del mismo modo hay madres a las que les resulta difícil, cuando no imposible, poder alimentar a sus hijos. ¿Cómo es que en el año 2021 aún existen esas diferencias en varios lugares de la Tierra? Leer mas

LA TIERRA Y SUS HIJOS

Es difícil concretar desde cuando estamos en la Tierra. Según la ciencia, los fósiles más antiguos de Homo sapiens —nuestros antepasados— tienen una antigüedad de 200.000 años. Aunque sabemos muy poco de esa lejana época, podemos intuir que durante mucho tiempo las relaciones entre los humanos y con el resto de especies del planeta estaban condicionadas por los instintos, especialmente el de supervivencia.

Esos primeros tiempos de la humanidad debieron de caracterizarse por la ignorancia y el uso frecuente de la violencia para lograr los fines deseados. Por ejemplo, al encontrar un lugar cálido y protegido en una cueva, no teníamos reparos en arrojar fuera de ella a quienes la habitasen, aunque eso les condenara a morir de frio o por el ataque de depredadores o de otros seres humanos. No es exagerado decir que durante bastantes milenios vivimos de un modo similar a como lo hacen actualmente los animales en la selva, donde impera el instinto y la ley del más fuerte.

Desde la distancia nos parecen tiempos difíciles, pero era justamente la clase de vida que nos correspondía al estar en el inicio de nuestro proceso evolutivo y carecer de los mínimos condicionantes éticos o morales.

Hace aproximadamente 5.500 años surge la escritura. Desde entonces disponemos de una información más completa. Con el transcurso del tiempo los seres humanos fuimos desarrollando habilidades en áreas muy variadas. Para alimentarnos, además de la caza, la pesca y la recolección de frutos, comenzamos a cultivar la tierra y a criar animales; descubrimos cómo obtener fuego, trabajar algunos metales y fabricar utensilios cada vez más complejos. De este modo, progresando en la creación de bienes materiales que nos  ayudasen a tener una vida mejor, prosiguió nuestro viaje. Leer mas