SANAR PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS

En el artículo anterior, “Pensamientos Positivos” publicado el 26 de Enero, hablamos de la estrecha relación que existe entre lo que pensamos y lo que sentimos: cuando en la mente surge un pensamiento, invariablemente nuestro cuerpo experimenta un sentimiento o una emoción. Ejemplos: un pensamiento de juicio origina un sentimiento de separación; uno de preocupación desencadena un sentimiento de temor; a un pensamiento de queja le sucede un sentimiento de desánimo,  mientras que si mantenemos en la mente pensamientos de confianza, en nosotros brotaran sentimientos de seguridad.

Esta conexión entre pensamientos y sentimientos es la manifestación de una ley. Cuando ya la conocemos podemos aplicarla y transformar los estados emocionales negativos en otros de signo positivo. Sin embargo, todos sabemos por experiencia propia que esos mismos pensamientos y sentimientos nocivos regresan a nosotros una y otra vez.

¿Podemos hacer algo que suponga la desaparición, o al menos la disminución de esos estados emocionales que no deseamos? Existen muchas técnicas, prácticas y terapias para lograr este objetivo, aunque antes de utilizarlas hemos de practicar durante un tiempo el trasformar en positivos los pensamientos y sentimientos que surjan en nosotros. Así una y otra vez, hasta que este modo de trabajar esté integrado a un cierto nivel. Nuestra sabiduría interna nos dirá cuando lo hemos alcanzado. Entonces ya estaremos preparados para trabajar de una forma diferente y lograr que los pensamientos negativos y los estados emocionales asociados a ellos sean cada vez menos frecuentes e intensos. Hablamos de un proceso.

Se han ideado diversos modos de trabajo para liberar nuestra mente de las semillas negativas que hemos sembrado en el pasado. En este artículo vamos a mencionar brevemente varios de entre los muchos que existen, con el único objetivo de darlos a conocer. Si alguien desea profundizar en alguno de estos métodos puede hacerlo por medio de libros, artículos y vídeos en Internet, terapeutas, talleres… Siempre que se trate de una terapia deberá ser un profesional (médico, psicólogo, terapeuta…) el que oriente y dirija el trabajo.

ECKHART TOLLE

Ha publicado varios libros que nos pueden ayudar a aquietar la mente. En el primero de ellos, “El poder del ahora”, expone sus ideas de un modo claro y con un hermoso lenguaje de agradable lectura. Es un libro sencillo y profundo, a la vez que tiene la virtud de motivar al lector a interesarse y poner en práctica lo que en él está leyendo.

La idea central de las enseñanzas de Eckhart Tolle es que solo viviendo en el presente, en el aquí y ahora, podemos tener acceso a la paz que deseamos. Esa armonía no es posible lograrla si trasladamos la atención al pasado con la finalidad de justificarlo o comprenderlo, ni tampoco llevándola al futuro con el propósito de programarlo y que se supedite a nuestras necesidades actuales.

El libro citado, al igual que el resto de los libros que ha publicado hasta ahora, pueden convertirse en amigos a los que dedicar unos minutos cada día. Basta con leer unos párrafos o un epígrafe con atención para que nuestra mente se nutra de una energía de equilibrio y bienestar, permaneciendo en el aquí y ahora.

TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL

Esta escuela psicológica nos dice que ante una situación surgen en nosotros  pensamientos que nos llevan a experimentar unos sentimientos concretos y a realizar unas acciones determinadas. Si los pensamientos que se desarrollan en nuestra mente son negativos, nos vemos impulsados a sentimientos y acciones negativos. De este modo podemos entrar en un circulo que se retroalimenta.

Esta terapia enseña a romper ese estado inercial y acabar así con esa relación de pensamientos, sentimientos y comportamientos negativos.

MEDITACIÓN

La meditación es una práctica que aporta numerosos beneficios a quien la realiza de modo habitual. Nos ayuda a calmar la mente y conseguir que se vaya creando en nosotros un estado permanente de armonía y equilibrio. Además, según la clase de meditación que realicemos, puede ser un camino de desarrollo espiritual y de conexión con nuestro Ser Interno.

Hay numerosas clases de meditación, algunas de ellas muy sencillas de practicar: meditar en la respiración; con atención en el conteo; guiada; con un mantea; meditación de mente natural… Estas meditaciones sencillas son muy eficaces y pueden aprenderse con una persona experta en apenas tres o cuatro sesiones. (Con fecha 17/04/14 he publicado un artículo con el título “LA MEDITACIÓN”)

EL METODO VITTOZ

Con frecuencia experimentamos un “vagabundeo cerebral” cuando queremos leer, meditar o reflexionar y los pensamientos atraviesan nuestra mente sin cesar. Entonces es necesario enseñar a la mente a controlar esos pensamientos. Vittoz ideó unos ejercicios sencillos con los que se consigue que la persona experimente un verdadero baño de sensaciones, en el que se zambulle plenamente, sin asociar otras ideas. Si a la persona se le pregunta después en qué ha estado pensando, a menudo responde que “en nada”. Su mente ha permanecido sin pensamientos, experimentando un estado de equilibrio y armonía.

Los ejercicios de Vittoz, aunque tienen una finalidad terapéutica, son muy útiles para lograr aquietar la mente en determinados momentos y así alcanzar un estado emocional más positivo.

MINDFULNESS

577538_357413924367053_924187985_nEs una técnica de plena actualidad cuyo objetivo esencial es lograr estar presente y consciente en todo momento de nuestra vida, acogiendo cada experiencia de un modo amoroso y sin juicio. Y, aunque su meta es el desarrollo de la conciencia, la relajación y la paz mental son resultados muy beneficiosos que se obtienen con la práctica del mindfulness. La palabra mindfulness se puede traducir por “conciencia plena” o por “conciencia en la realidad presente”.

A través de la atención plena quedamos libres de los pensamientos que nos llevan a darle vueltas al pasado o a los proyectos del futuro, desarrollando la conciencia del momento presente. Esta técnica nos propone distintos ejercicios para desarrollar la conciencia en el aquí y ahora y mantener la mente en calma, sin que salte compulsivamente de un pensamiento a otro.  

EJERCICIOS DE CONCENTRACIÓN

Una mente que es capaz de permanecer centrada nos proporciona un mayor nivel de calma y facilidad para liberarnos de los pensamientos perjudiciales. En cambio, la mente dispersa o repetitiva nos desarmoniza y debilita.

Cuando la mente alcanza una alta capacidad de concentración no se deja alterar fácilmente, y menos por pensamientos banales. Esta mente es de gran ayuda en los momentos y circunstancias difíciles.

Existen multitud de técnicas y ejercicios para incrementar la capacidad de concentración de la mente. A tal fin se puede buscar en Internet, en libros que hablen de la concentración mental, consultar con algún experto…

BUDISMO

Esta religión o creencia, ha desarrollado a un alto nivel la comprensión de la mente del ser humano. Cualquier buen libro sobre el budismo nos lo mostrará.

En el budismo hay varias tendencias o escuelas, pero todas ellas nos aportan enseñanzas útiles para nuestro objetivo de calmar la mente y alcanzar una mayor paz y armonía, que son las condiciones en las que puede manifestarse la divinidad que en esencia somos.

El maestro zen Thich Nhat Hanh expone ideas muy sencillas y prácticas para vivir en el momento presente, desterrando de nosotros los pensamientos negativos y llevándonos a la realización personal. Sus enseñanzas están recogidas en varios libros que ha publicado, todos ellos de muy fácil comprensión, de lectura agradable y llenos de sabiduría. Me permito recomendar dos de ellos: “Hacia la paz interior” y, muy especialmente, “Cómo lograr el milagro de vivir despierto”.

TOMAR CONCIENCIA

Hace unos años, en una de esas épocas difíciles por las que todos pasamos, practiqué durante un tiempo una técnica a la que llamé el “Acto de Tomar Conciencia”. Aunque su campo de aplicación es mucho más amplio (cambiar hábitos; superar el desánimo, el temor o el hablar de modo compulsivo; dejar atrás experiencias del pasado…) puede utilizarse eficazmente para sanar pensamientos y sentimientos. Avanzo aquí algunas ideas de esta técnica. En unos días publicaré un artículo explicándola detalladamente y compartiendo ejemplos de mi experiencia personal. (Artículo publicado con fecha 04/04/14).

Lo que pensamos y lo que sentimos está vinculado. Al cambiar un pensamiento negativo por otro positivo, la emoción negativa que sentimos cambia igualmente a otra positiva. Sin embargo todos sabemos por propia experiencia que a veces es difícil de identificar el pensamiento que ha dado lugar a una emoción. Por ejemplo, podemos sentirnos tristes o inquietos sin ser capaces de identificar el pensamiento que nos ha causado ese malestar. La razón de esto es que el pensamiento puede no haberse hecho consciente en la mente, o aparecer de un modo sutil, difícil de captar, despareciendo velozmente como una estrella fugaz.

Pero aunque no podamos identificar un pensamiento, siempre es posible reconocer el sentimiento que él provoca en nosotros. Además, desde el sentimiento el trabajo puede ser mucho más profundo y sanador.

Los sentimientos y las emociones que vivimos se manifiestan en una parte concreta del cuerpo. Las zonas más frecuentes son:

a) En toda la cabeza, en su parte superior, en la frente, en las sienes… Las sensaciones más comunes son: confusión mental, ideas obsesivas, atontamiento, mareo, dolor…

b) En un área mayor o menor del pecho en forma de opresión, corazón alterado…

c) En el abdomen, como malestar, inquietud, angustia en la boca del estómago…

d) En los riñones, en forma de temor más o menos difuso, dolor…

e) En ocasiones se puede notar decaimiento, preocupación, malestar general… , que se manifiestan en  todo el cuerpo…

Una vez que identificamos lo que sentimos y en qué parte del cuerpo se manifiesta, ya estamos listos para comenzar el acto de tomar conciencia. Este consiste en poner toda nuestra atención en lo que estamos sintiendo, lo que supone que observamos sin razonar, sin buscar causas, consecuencias o relaciones. La mente permanece en calma durante todo el trabajo, en tanto que miramos lo que sentimos con plena atención, relajados, en la actitud del observador que está completamente implicado en lo que observa. Cuando digo “mirar”, “observar”, me refiero a un mirar y observar internos, no con los ojos físicos.

Todo el trabajo se realiza en estado de autoconciencia, y así cobra una nueva dimensión sanadora, pues al margen de la meditación, cuando más cerca nos encontramos de nuestro Ser Interno es en los momentos de autoconciencia.

Con el trabajo de tomar conciencia no se pretende buscar la desarmonía que podamos tener en la mente —la sombra que dicen algunos autores—, sino que aprovechamos aquellas ocasiones en que esa energía brota espontáneamente para sanarla.

Es muy distinto tomar conciencia de una emoción o de un sentimiento que razonar sobre ellos. Al tomar conciencia lo que estamos haciendo es mirar, sin aprobación ni rechazo, algo que surge en nosotros mismos. Lo reconocemos como una parte nuestra y a un nivel, mayor o menor, queda integrado y se sana.

En cambio, si razonamos lo que sentimos queriendo comprenderlo, descubrir su origen, averiguar porqué se manifiesta ahora…, solo obtendremos confusión mental. Siempre aparecerá un nuevo factor que desajustará el equilibrio que creíamos haber alcanzado.

 

¿Cuál es el origen de los pensamientos y sentimientos negativos?

Podemos imaginar la mente de una persona como un campo de siembra. Cuando nace a su primera vida como ser humano ese campo (su mente) está virgen, sin pensamientos positivos ni negativos, pues ninguna semilla se ha sembrado en él. La persona actuará en base a las demandas que surjan de su interior y a las condiciones de su entorno: calor, frío, hambre, dolor, placer, comportamiento de los demás, peligro…. Ante esos estímulos reaccionará de modo egoísta, con la única finalidad de satisfacer sus necesidades, y en consecuencia sembrará en su mente semillas que podemos llamar negativas (por utilizar una terminología que nos ayude a entender).

En sus siguientes vidas cosechará los frutos de su siembra en forma de sentimientos de soledad, violencia, miedo…, y creará los pensamientos que sean concordantes con ellas. Así hasta que comienza a generar otros de más elevada vibración: gratitud hacia quien le ayuda; pertenencia a un colectivo; protección a los suyos…

Conforme avanza en su desarrollo, la persona va sembrando en su mente cada vez más semillas positivas y menos negativas, aunque las negativas que sembró en el pasado siguen produciendo frutos perjudiciales. Esta es la razón por la cual aún tenemos en nuestra mente semillas que producen frutos de todo tipo: emociones y pensamientos tanto positivos como negativos.

En las últimas etapas de nuestro proceso evolutivo la siembra será sólo de semillas positivas: pensamientos y sentimientos de unidad, respeto, paz, comprensión y Amor.

 

 

 

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Juan José

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