REFLEXIONES SOBRE MI CONCIENCIA

1º Mi conciencia se asemeja a un caballo: permanece parada si me quejo ante una experiencia que no me gusta; camina al paso cuando soy cuidadoso con mis palabras pues sé que al pronunciarlas ya no me pertenecen; inicia el trote si desde mi corazón le sonrío a otra persona, y emprende el galope cuando miro en mi interior y sé que ahí está Dios.

2º ¡Me fascinan tantas cosas! Me gusta ir al campo a escuchar el susurro del arroyo y el ulular del búho; me agrada recibir los rayos del sol y las gotas de la lluvia; me maravilla pasear por mi ciudad y observar cuan diversas somos las personas… Y aún hay algo que me hace más feliz: bendecir a los arroyos y a los búhos, al sol, a las nubes y a las personas… Al sentir que esas bendiciones llevan el sello divino, sé que aumenta mi conciencia.

3º Cuando mis pensamientos, palabras y actos no caminan juntos por un mismo sendero, yo vivo dividido. Entonces, ¿qué parte de mí se presentará ante la Conciencia Infinita…? ¿Mi personalidad? ¿Tal vez mi voluntad? ¿Acaso mi mente?… Yo soy una unidad en la que habita la Presencia Divina, y me hago consciente de Ella en la medida que me siento uno, el Ser.

4º En el momento que mi Alma se eleva a lo sobrenatural y a lo trascendente, la Conciencia Infinita me envía un ángel que me coge de la mano con ternura. Batiendo sus alas, bellas y amplias como las de un albatros, me transporta a dimensiones de luz y amor…, y mi conciencia se agranda.

5º Siento una ilusión especial por la obra que estoy creando. Con la misma naturalidad que un compositor musical tacha en el pentagrama las notas disonantes, yo arrojo fuera de mí todo aquello que no expresa Verdad, Unidad y Amor. Y de modo cierto sé que al completar la partitura, la Conciencia Infinita me invitará junto a Ella para que mi sinfonía se escuche en toda la Creación.

6º Cada vez que pongo nombre a las cosas las limito y me limito. Ellas contienen mucha más riqueza de la que yo pueda expresar con una palabra o una frase. Si observo las cosas pero no las verbalizo, se desarrolla mi conciencia.

                                           

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7º Mi madre de la tierra me regaló la vida, y durante nueve meses y muchos años me cuidó con esmero, paciencia y amor. En mi corazón está su santuario, un lugar sagrado al que entro a cada momento con gratitud y devoción.

Mi madre del cielo, la Conciencia Infinita, me regaló el Ser, y durante toda mi existencia sin fin me cuida con esmero, paciencia y amor. En su corazón tiene un glorioso lugar para mí, al que Ella entra a cada instante para deleitarse al ver a su amado hijo.

Cuando me esfuerzo por percibir en cada mujer a mi madre de la tierra y a mi madre del cielo, se expande mi conciencia.

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Juan José

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