PRESENTE Y FUTURO DE LA HUMANIDAD

A nivel individual es fácil averiguar en qué estado nos encontramos en un momento de la vida. Si  quiero saber cómo estoy ahora, es suficiente con que reflexione durante unos minutos. Busco un sitio tranquilo, me interiorizo, divido mi vida en sus 3 o 4 áreas más importantes, y me hago varias preguntas sencillas a las que respondo con honestidad.

Por ejemplo: Área 1, todo lo vinculado con los aspectos físicos y materiales, economía, hogar, salud. Área 2, relaciones con mi pareja, hijos, resto de la familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos. Área 3, aspectos internos, mi nivel de paz, qué clase de reacciones tengo ante las experiencias que vivo, nivel de felicidad que siento en mí.

Me pregunto también por el propósito esencial de mi vida, si pienso que este consiste en disfrutar y dejar pasar el tiempo, o si creo que mi existencia tiene un sentido trascendente. ¿Qué siento que es más importante, poseer o ser? ¿Cómo deseo marcharme de aquí?

Solo tras este examen sabré lo que he de modificar y a lo que he de dedicar mayor atención e interés para sentirme mejor en cada una de las áreas exploradas. Por ejemplo, si me percibo como una persona temerosa ante las situaciones que se me presentan, tendré que hacer algo para disminuir ese temor. Ello me aportará una mejor calidad de vida y una vejez con un mayor nivel de aceptación y paz interior.

Normalmente no vivimos la vida, sino que es ella la que nos vive. Pasa un día, luego otro, otro más… y salimos de aquí. Solo al parar un momento y ser conscientes de cómo estamos y como nos gustaría estar podremos poner los medios para dar el cambio necesario. Es entonces cuando somos los dueños de nuestro futuro al involucrarnos en los objetivos que en verdad anhelamos.

Con la técnica anterior (examinar por áreas) también podemos descubrir como está la humanidad y proyectar su futuro. Los periódicos, las revistas, las redes sociales y otros muchos medios más nos trasmiten abundante información, pero ello no es garantía de conocer la verdad. A menudo es al contrario. No es posible descubrirla al leer la prensa o escuchar las noticias de la televisión. La verdad se halla en el interior de cada uno, y llegamos a percibirla cuando (como en el caso anterior del examen personal) nos interiorizamos y nos respondemos con honestidad.

Al analizar el momento que vive la humanidad vemos que en el área de la economía mundial hay una gran abundancia de bienes y productos, aunque conviene saber también cómo es el reparto de esos recursos. ¿Los distribuimos con criterios de equidad para que ningún ser humano carezca al menos de aquellos que son básicos en su vida, como son los alimentos, la vivienda y los recursos para su educación y salud?

También es útil ver la afinidad que mantenemos con el resto de especies con las que compartimos el planeta. ¿Conocemos como son alguno de los métodos de pesca o como viven los animales en determinadas granjas industriales? ¿Nos acercamos a ellos con respeto y gratitud o únicamente los consideramos mercancías a nuestro servicio?

¿Qué calidad de conexión sentimos con la tierra, nuestro hogar? ¿La preservamos al igual que hacemos con nuestra casa? ¿Somos cuidadosos con los vertidos que arrojamos a los mares y ríos y a la atmosfera? ¿Es una tarea prioritaria para la humanidad esforzarse para que el mundo que hereden las futuras generaciones sea el mejor posible? ¿Cómo es la relación entre las diversas culturas, religiones y países? ¿Existe armonía entre ellos o hay confrontación?

Las respuestas a estas preguntas y a otras más que formulemos, nos dirán con total certeza cómo está la humanidad y el futuro al que se dirige. ¿Es posible hacer algo para perfeccionar el presente y proyectar un futuro mejor?

No somos los reyes de la creación, como siempre hemos creído. Pensamos que todo debe supeditarse a nuestros intereses, pero no es así. La especie humana es una más de las muchas que evolucionan en la Tierra, como lo son las golondrinas, las tortugas o los almendros. Somos igual que cualquier otra especie aunque con una particularidad: tenemos mayor responsabilidad que el resto de ellas puesto que poseemos conciencia de lo que beneficia y de lo que daña al conjunto.

Cuando observamos una bandada de pájaros o un banco de peces vemos que si un integrante del grupo cambia de dirección el resto de miembros, al unísono, también varia su rumbo. Entre ellos hay un vínculo, una unión invisible. Igual nos sucede a los seres humanos: hay una profunda conexión entre nosotros y por ello lo que una persona piensa, dice o hace afecta al resto de la humanidad.

Cada ser humano alberga en su interior una semilla que ha de germinar para poder sentir y expresar lo que realmente es: esencia divina. No puedo explicar esto que digo porque yo solo tengo mi respuesta, pero si tú quieres conocer la tuya, entra en tu interior a preguntarte tantas veces como desees y necesites. Confía en ti. Puedes hacer mucho por la Tierra y por la Humanidad.

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Juan José

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