EL JARDIN DE DIOS

E L   Á N G E L

Después de un día adverso en el que todos los sucesos se conjuran en mi contra, me acuesto temprano. Permanezco despierto mucho tiempo alimentando en la mente los incidentes de la jornada, hasta que ya extenuado se impone el sueño. Mi conciencia vaga por mundos inexistentes cuando una voz me despierta:

—Levántate, vamos a hacer un viaje  —escucho desorientado.

A los pies de la cama, cerca de la ventana, resalta una silueta envuelta en un halo blanco azulado que juzgo un ángel con las alas plegadas. Su voz dulce y segura infunde confianza. Me visto en silencio, y agarrado a su mano salimos de la habitación. Él se guarece con una túnica azul claro de una sola pieza, sencilla y sin botones, con un par de aberturas en su parte posterior por las que irrumpen dos alas de color blanco radiante. Enseguida volamos surcando galaxias y cruzando un profundo espacio vacío que me llena de paz.

Durante el tiempo de la travesía ambos permanecemos callados y en ningún instante llego a mirar su rostro. Todo sucede muy rápido, y aunque no siento temor ni preocupación, sí me percibo desconcertado. Finalmente llegamos a un mundo surgido de la ausencia. Al posarnos en tierra el ángel me anuncia que más tarde regresaremos a casa, y con las alas recogidas se marcha andando por un camino cercano. Leer mas

¿EN QUÉ EMPLEA DIOS SU TIEMPO?

Desde la antigüedad los seres humanos hemos tenido la costumbre de agradecer y bendecir. En tiempos de peligro o escasez, nuestros antepasados se dirigían a Dios rogando su ayuda y mostrando gratitud cuando la petición era atendida. Se honraba la salida del sol cada día, la lluvia favorable, la cosecha abundante, los animales, la comida en la mesa, la familia…

En libros y películas que relatan historias de épocas pasadas es frecuente encontrar escenas en las que un padre, poniendo las manos sobre la cabeza de su hijo, le habla de esta manera: “Amado hijo, tienes mi consentimiento para dejar el hogar y partir en busca de una vida mejor de la que yo puedo ofrecerte. Mi amor te protegerá para que ningún mal pueda sucederte. Ve en paz; yo te bendigo”.

Esta hermosa práctica de bendecir parece próxima a desaparecer, aunque todavía restan ocasiones en las que perdura: en ciertos oficios religiosos el pastor bendice a los fieles; hay familias en las que aún se conserva el hábito de agradecer los alimentos antes de comenzar a tomarlos; en Leer mas

¿EXISTE EL MAL?

La existencia del mal es una evidencia que los seres humanos aún no comprendemos. Lo que llamamos mal —la ignorancia de un individuo—, es su incapacidad para sentir que tanto él como los demás organismos son algo más que materia. Por esa razón lo que hace o proyecta esa persona va en función de satisfacer aquello que realmente cree ser, y como consecuencia no le importa dañar a otros seres —humanos o no— al pensar que su naturaleza es únicamente material.

En mayor o menor medida esta forma de proceder es común a muchas personas, incluidas las que se dicen “despiertas”. Al no percibir la esencia divina que impregna todo lo creado, tratan sin cuidado cada forma o realidad que existe, pudiendo dañarla mediante la energía que le dirigen, ya sea a través de la palabra, la acción o el pensamiento.

¿Cual es nuestra vibración interior al relacionarnos con los demás? ¿Con qué actitud arrancamos el fruto de un árbol, cortamos una flor o Leer mas

¿ESTÁ HABITADO EL UNIVERSO?

En el Universo observable hay un elevadísimo número de galaxias, cada una de las cuales contiene a su vez una cantidad inmensa de estrellas. Parece coherente pensar que algunas —o incluso muchas— de esas estrellas (soles) puedan tener planetas orbitando a su alrededor, estructuras semejantes a nuestro sistema solar.

¿Habrá vida en esos planetas? Si respondemos afirmativamente, ¿qué especie, o especies los habitarán? Sin duda que se tratará de organismos adaptados a las condiciones que imperen en cada planeta: temperatura, gases de su atmósfera, radiaciones…

Estos razonamientos, aunque basados en la lógica, no dejan de ser meras especulaciones, y mientras esos hipotéticos seres no se manifiesten de algún modo (comunicándose con nosotros o apareciendo en sus naves), no podremos asegurar su existencia. ¿Nos encontramos en un callejón sin salida?

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ATRÉVETE CON LOS DETALLES DE LA VIDA

El Amor de Dios y el Amor que tú eres es el mismo y único Amor. ¿Acaso un artista no dota a su obra con la máxima belleza de la que es capaz? ¿Se puede concebir que una madre entrañable no entregue todo su amor a su pequeño? Y, ¿no es acaso Dios el artesano más sublime y la madre más amorosa?…

Dios te ha creado con sus mismas cualidades, y por ello tu tarea aquí en la Tierra no es la de hacerte más perfecto —recuerda que no puedes mejorar la obra de Dios—, sino la de desprenderte de todo aquello que impida la manifestación del Amor y la Luz que eres. Aunque ahora permanezcan cautivos, ya son en ti.

Dios te ha otorgado la capacidad de que seas tú y no Él quien decida el momento de liberarlos. Es un gesto de infinito respeto hacia ti que la mente humana aún no está preparada para comprender. Tu confianza en la Vida es la única llave que abre la estancia en la que se hallan tu Amor y tu Luz, aunque ten presente que solo puedes confiar en la Vida cuando lo haces en Dios. Leer mas

REFLEXIONES SOBRE MI CONCIENCIA

1º Mi conciencia se asemeja a un caballo: permanece parada si me quejo ante una experiencia que no me gusta; camina al paso cuando soy cuidadoso con mis palabras pues sé que al pronunciarlas ya no me pertenecen; inicia el trote si desde mi corazón le sonrío a otra persona, y emprende el galope cuando miro en mi interior y sé que ahí está Dios.

2º ¡Me fascinan tantas cosas! Me gusta ir al campo a escuchar el susurro del arroyo y el ulular del búho; me agrada recibir los rayos del sol y las gotas de la lluvia; me maravilla pasear por mi ciudad y observar cuan diversas somos las personas… Y aún hay algo que me hace más feliz: bendecir a los arroyos y a los búhos, al sol, a las nubes y a las personas… Al sentir que esas bendiciones llevan el sello divino, sé que aumenta mi conciencia. Leer mas

LA CUEVA DE ÓNIX

Os ofrezco este relato o ficción (que de ambos modos puede ser llamado) con el ruego de que lo acojáis sin reserva. Tal vez a algunos pueda pareceros una fábula; a otros un simple cuento, e incluso habrá quien considere que es un narración curiosa aunque intrascendente. Ya os avanzo que en mí habita como cierto todo lo que aquí se refiere, si bien en varias cuestiones sin mayor trascendencia me he permitido diversas licencias literarias.

Nace esta historia un agradable día soleado de finales de Junio del año 2009, y desde entonces he sentido la necesidad de darla a conocer a todas las personas de alma sensible que buscan esos hechos que permanecen ocultos a sus sentidos físicos, y que al tropezarse con alguno de ellos se sienten colmadas por tener la confirmación de que lo sagrado y lo sobrenatural existe y está cerca, tan próximo que alargando la mano puede ser tocado. Ese fue mi caso en esta experiencia que ahora comparto con vosotros.

Aquel día de comienzos del verano, a media tarde, me encontraba en un hermoso valle sintiéndome en comunión con el paisaje que me rodeaba. La vereda por la que caminaba atravesó varios campos sembrados de flores. Las del primer prado eran todas de color rojo, tréboles escarlata, amapolas, silenes rojos…; a este le siguió un nuevo plantío rebosante de flores blancas, entre las que se distinguían prímulas, campanillas, jaras…; a continuación un tapiz azul con flores de achicoria, yerba de santa Lucía, campanillas azules…; más tarde el terreno estaba colmado de flores amarillas, dientes de león, margaritas, gordolobo… Por último el camino franqueó un campo algo mayor que los anteriores, sembrado de flores de los cuatro colores: rojas, blancas, azules y amarillas, entremezcladas sin guardar un orden determinado, componiendo un paño multicolor de gran belleza.

El camino, ahora convertido en una senda, ascendía por la ladera de una pequeña colina, y al llegar a la cima pude contemplar el encanto de los lugares por los que terminaba de pasar. En dirección Este se distinguía un pequeño bosque situado a un par de kilómetros de distancia. Leer mas

CAMINANDO HACIA EL AMOR

El Amor es un camino terrestre hacia el otro lado, el supremo, el verdadero. Sin Amor, apenas somos nada, sólo un cuerpo denso experimentando situaciones poco claras y sin sentimientos puros y auténticos.

Existe un punto de inflexión a lo largo de las múltiples encarnaciones, y entonces se abre un pequeño espacio en nuestra coraza colocada en existencias anteriores para protegernos. Cuando el rayo de luz la penetra por primera vez: ¡¡Guau!!

Es como si un terremoto sacude los cimientos que durante tanto tiempo fueron construidos. Y observamos que esa casa es demasiado oscura, triste, violenta, sin sentimientos… y comienza a agrietarse, permitiendo al mismo tiempo que algo de luz la inunde.

Ante esta reciente experiencia, las neuronas comienzan un baile distinto. Danzan para reorganizarse y crear paradigmas pioneros en la mente de quien acaba de vivir el Leer mas

SUEÑOS DE ABUNDANCIA CÓSMICA

El cosmos es pura abundancia de bienes y servicios de los que todos los humanos podemos beneficiarnos. Propongo un modo de hacer realidad nuestros sueños.

Pongamos un ejemplo: un amigo tiene el sueño de conocer al Dalai Lama. Es algo que desea desde hace muchos años. Un buen día, este va a venir cerca de donde vive nuestro amigo, pero él no tiene medios económicos para viajar y poder asistir. Nos relata la posibilidad que se le presenta y se siente un poco frustrado por no poder cumplir su deseo.

Le escuchamos con atención. Nos informamos del evento, de lo que cuesta el viaje, la estancia… Nos damos cuenta que podemos hacer realidad su sueño y se lo planteamos de una forma totalmente privada.

Le decimos: tú tienes un sueño especial, y deseo ayudarte mediante lo que yo llamo “SUEÑOS DE ABUNDANCIA CÓSMICA”. Te describo en qué consisten: imagina que Leer mas

DESARROLLAR LA PERFECCIÓN QUE SOMOS

En la República de Florencia, a comienzos del s. XVI, sus gobernantes pretendían crear una escultura monumental de David —el pastor que con su honda mató a Goliat—, con la finalidad de que fuese un símbolo de poder frente a los Estados vecinos. Para este propósito se encargó un gran bloque de mármol blanco de Carrara (denominado “el gigante”) y se encomendó el trabajo de tallar la piedra a varios escultores, aunque ninguno de ellos fue capaz. Finalmente, la tarea se le confió a Miguel Ángel, que creó la hermosa estatua de David que conocemos.

Actualmente la escultura se encuentra expuesta en la Galería de la Academia de Florencia. Hasta el año 1910 estuvo ubicada en la Plaza de la Señora; desde entonces en su lugar se erige una copia de la obra a tamaño real realizada también en mármol.

¿Era acaso Miguel Ángel un escultor más diestro y hábil que aquellos que no lograron tallar el mármol? Es probable, aunque eso no lo podemos asegurar. Pero sí sabemos que Miguel Ángel poseía un don: antes de comenzar a esculpir, él ya veía dentro del gran bloque de mármol la estatua de David perfectamente acabada, con toda clase de detalles. Su labor consistía entonces en desbastar el bloque quitándole los trozos de mármol que cubrían la bella figura que permanecía cautiva en su vientre.

Nuestra tarea es semejante a la que realizó Miguel Ángel, aunque no en un bloque de mármol, sino cada uno consigo mismo. En nuestro interior ya somos completos, de modo que nada podemos añadir que nos haga más perfectos. Poseemos, y en grado sumo, todos los atributos de la Creación: paz, sentimiento de unidad, alegría, capacidad de acogida, sabiduría, compasión… Amor. Y la única razón por la que estamos aquí en la Tierra es para desarrollar y expresar esa plenitud que permanece oculta dentro de nosotros, al igual que la estatua de David lo estaba en el bloque de mármol.

¿Y cómo se consigue sacar a la luz y compartir con los demás la belleza que somos?… Viviendo desde ya como si esa perfección estuviese manifiesta. Así, al expresarla, al vivirla, al compartirla, es cuando se hace real. Leer mas