“MOMENTO DE CAMBIO” (1ª de 5)

 

(Este es un resumen de la introducción que hice en la 1ª charla coloquio de fecha 15/02/2017. Las próximas 4 semanas publicaré los resúmenes de las introducciones a las charlas 2ª, 3ª, 4ª y 5ª. Ver detalles en la entrada de fecha 12/02/2017, “Ciclo de charlas coloquio: Momento de cambio”).

ESTÁ OCURRIENDO UNA SINGULARIDAD

En los últimos dos años se han celebrado elecciones generales en varios países, y en muchas de ellas el resultado final ha sido de empate entre las fuerzas de distinto signo. Así ha ocurrido en las elecciones presidenciales o parlamentarias de Brasil, Venezuela, Argentina, Perú, España (dos veces), Austria, Estados Unidos… También se ha dado un empate en las elecciones al Parlamento de Cataluña del año 2015, en el referéndum del Brexit inglés en el 2016, etc.

Con esta realidad, quien crea que han ganado los suyos (los que han votado lo mismo que él) ha de saber que la mitad de las personas con las que se cruza por la calle piensan y sienten de otro modo.

MENSAJE DE LA VIDA

Estos resultados pueden verse como meras coincidencias, pero si entramos en nuestro interior percibimos claramente que nos traen un mensaje: “Es hora de dialogar y llegar a acuerdos. No hay vencedores ni vencidos. Tenemos que poner nuestra mejor voluntad en alcanzar pactos que incluyan a todas las partes, y no solo en el ámbito nacional o regional, sino también en los grandes temas que afectan a toda la humanidad, como son el cambio climático, el hambre que se padece en muchos lugares, el terrorismo, la migración masiva…”.

¿ES POSIBLE LLEGAR A ACUERDOS?

Todos sabemos que negociar y pactar no es una labor fácil. ¿Cómo vamos a sentar a una mesa de diálogo y consenso a los dirigentes de las grandes multinacionales cuyo objetivo principal es el beneficio económico? ¿Qué podemos decirles a los jefes de grupos terroristas para que desistan de su actitud? ¿Con qué argumentos lograremos convencer a los gobiernos, y a los propios ciudadanos, para que compartan sus recursos con un gran número de personas que emigran de sus países de origen buscando una vida mejor?

¿ESTAMOS EN UN CALLEJÓN SIN SALIDA?

Los seres humanos llevamos miles de años de proceso evolutivo, y aunque ha habido algunos intentos de crear un modo de convivencia mejor (en la Grecia antigua, la revolución francesa, el comunismo, el nacimiento de diversos avatares…), no hemos llegado a sentirnos unidos ni a relacionamos como hermanos que comparten un hogar común, la Tierra.

Recordemos una frase de Albert Einstein: “Los problemas no se pueden solucionar en el mismo nivel de conciencia en el que fueron creados”. Con nuestro actual nivel de conciencia parece muy difícil, tal vez imposible, alcanzar convenios y compromisos que nos permitan avanzar por el camino de la unidad.  ¿Estoy diciendo que estamos en un callejón sin salida?

MOMENTO CUMBRE

En estos momentos la humanidad está en la antesala de vivir un momento único, un momento cumbre. Cada ser humano alberga en su interior un enorme potencial compuesto por todas las cualidades que ha desarrollado a lo largo de su proceso evolutivo. Ese potencial, ahora dormido, es el fruto de las experiencias vividas en el pasado, y en un momento cercano en el tiempo va a despertar en cada uno de nosotros. Entonces, siendo conscientes de ese poder, teniendo un nuevo nivel de conciencia, las respuestas que daremos a las situaciones que la vida nos presente tendrán un mayor nivel de perfección, de unidad y de amor que las que damos ahora.

Un ejemplo nos puede ayudar a ver esta idea con mayor claridad. Supongamos que una persona que dispone de pocos recursos económicos posee una elevada cantidad de dinero en una cuenta a su nombre en el banco, pero ella desconoce ese hecho y cree que su cuenta está a cero. Esta persona del ejemplo vivirá con escasez y se sentirá pobre, aunque en realidad es rica. Continuará sintiéndose pobre hasta el día en el que sepa que tiene un gran capital del que puede disponer a voluntad. A partir de ese momento ya podrá vivir como una persona rica.

Igual nos sucede a nosotros. En nuestro interior somos ricos en cualidades: alegría, capacidad de respeto y acogida al que es diferente, valor, sabiduría, sentimientos de unidad con los demás, amor…, pero al no ser conscientes de esos dones vivimos como si no los tuviésemos. Cuando esas facultades despierten podremos utilizarlas para responder a las experiencias que la vida nos plantee.

Ese potencial, ese tesoro interno, nos pertenece por derecho propio. Para aquellos que creen en la reencarnación, es decir, que sienten que nacemos varias veces en la tierra para experimentar y aprender, ese potencial dormido procede de las experiencias vividas en las vidas anteriores. Para los que no creen en la reencarnación este potencial interior igualmente lo llevan registrado en sus genes y en su alma fruto de las experiencias de sus antepasados.

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Juan José

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