LA ORACIÓN

Orar es una de las muchas capacidades que tenemos, uno de los regalos más útiles y hermosos que Dios ha hecho a los seres humanos. Se puede asociar la palabra oración a una creencia o religión determinada, pero la oración es universal, nos pertenece a todos.

¿Una definición de oración? Orar es, sencillamente, hablarle a Dios desde nuestro corazón. Orar supone varias cosas al tiempo:

1º Le decimos a Dios que confiamos en Él. Por eso oramos, para pedirle algo, contarle nuestras cosas…, o sencillamente porque queremos estar en su compañía.

2º Cuando oramos sentimos que Dios es nuestro amigo. Le abrimos nuestro corazón y le decimos al amigo-Dios lo que anhelamos a nivel personal y para la humanidad. Le contamos lo que nos hace felices, lo que nos preocupa, lo que no entendemos,… A este amado amigo, Dios, le decimos aquello que no nos atrevemos a contar a nadie.

3º Al finalizar la oración sabemos en nuestro corazón que hemos sido escuchados, y que como respuesta recibiremos lo mejor.

images-61Para que una oración sea auténtica es necesario que se cumplan dos requisitos:

a) Decirla desde el corazón. Eso supone que nos hacemos transparentes a Dios. No tergiversamos, no ocultamos, no exageramos… A Dios no le hablamos nosotros, le habla nuestro corazón.

 

b) Decirla con confianza plena. No albergamos ninguna duda de que vamos a recibir la mejor respuesta y en el momento apropiado.

La oración es la más perfecta y sublime de todas las herramientas que poseemos:

= De modo instantáneo la oración llega desde nuestro corazón al corazón de Dios. Para la oración no hay distancias ni barreras. En el mismo instante en que la estamos sintiendo en nuestro corazón ya la siente el Padre en el suyo.

= La oración es sumamente poderosa, pues va dirigida al Ser con mayor capacidad del Universo: capacidad de escuchar, de entender, de dar, de Amar.

= Además, es fácil y cómoda y la podemos hacer en cualquier momento y situación. Es de gran beneficio y ayuda, pues sólo el hecho de orar nos calma, nos da paz, nos sana…, nos hace bien.

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¿Nunca has estado tan abrumado, tan abatido, que sentías que ni siquiera las personas más cercanas a ti, pareja, hijos, padres, podían entenderte y consolarte? Cuando te haces amigo de la oración, si una situación así vuelve a tu vida sentirás que la oración es tu mejor ayuda y compañía. Te darás cuenta de que le hablas al Amor de la Creación, a la Conciencia Infinita, a tu propia esencia, a lo que en verdad eres. ¿Quién podrá entenderte y consolarte sino tu mismo desde tu Ser, desde la morada de Dios en ti? ¡Compruébalo una y otra vez! ¡Con ilusión y fe! No te canses de orar al Padre y sentirás como te llega una dulce paz, lo más preciado para ti en esos momentos de angustia y zozobra que vives. 

¿Conviene orar mediante una fórmula concreta? Si uno así lo siente eso es lo adecuado, pero no es necesario. Al orar le hablo a mi mejor amigo, Dios, y lo hago de modo coloquial, normal. Le cuento mis cosas pidiendo su consejo y ayuda, o sencillamente para que me escuche. Como Él sabe más que yo, con plena confianza dejo en sus manos qué recibiré y cuando, y continúo tranquilo con mis ocupaciones.

Al habituarnos a orar del modo que aquí se expresa, conectamos cada vez más con nuestra esencia, con la Divinidad que somos. Cada día nos sentiremos más unidos a Dios, hasta que llegue ese momento feliz y sagrado en el que ya no sintamos la separación entre nosotros y Él.

10462904_549989401776170_3857426558703613412_nPara ver el mar y bañarme en él, buscaré una playa. Para oír el dulce trino de un pájaro saldré al campo y me pondré debajo de un hermoso árbol en el que hay muchos pájaros posados en sus ramas. ¿Y qué habré de hacer para sentir a Dios? Habré de ir a su morada, a mi corazón. Y cuando yo de verdad crea y sienta que le hablo y estoy con Él, en ese sagrado momento oiré como me responde y me dice que me ama, y que cuenta conmigo para que su Amor llene el corazón y la vida de cada Ser.

   La oración es un precioso regalo.

 

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Juan José

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