EL SENTIDO DE LA VIDA

La pregunta más importante que una persona puede plantearse es: ¿Cuál es el sentido de mi vida? Cuando miramos una montaña y vemos una cumbre que destaca sobre las demás, hacia ella se dirige nuestra atención. Del mismo modo sucede con esta cuestión cuando nos la planteamos con esmero: escuchamos una voz interior que nos dice que no es un pregunta más, sino la pregunta. Más aún, comenzamos a intuir que la respuesta y nosotros somos lo mismo: “Yo soy el sentido de mi vida”.

Otras preguntas más adornan y acompañan a esta principal: ¿Quién soy? ¿Estoy aquí por azar?¿Carece mi vida de propósito? ¿Seguiré existiendo tras la muerte de mi cuerpo físico?

Parece lógico pensar que antes de nosotros otras muchas personas ya se han planteado estos temas. ¿Qué se han respondido? ¿qué revelan las religiones y creencias espirituales? ¿y la ciencia y los filósofos? Hacemos un resumen (que necesariamente será muy breve) de sus diferentes respuestas.

580762_357351414373304_457361837_n=  Hinduismo: actualmente es la tercera religión por número de seguidores, con más de 900 millones de fieles. Dios (Brahman) se manifiesta en todos los seres humanos y en el Alma (Atman) de todo lo que existe. Los hinduistas creen en la reencarnación y piensan que la finalidad de la vida (vidas) es purificarse y anular el karma de vidas pasadas, para que el Alma se haga una con Dios. Para alcanzar este objetivo tienen diversas clases de yoga (unión con Dios).

=  Budismo: aunque sus creencias tienen numerosas similitudes con las del Hinduismo, los budistas no hablan explícitamente de Dios. Para ellos el objetivo de la vida (vidas) es alcanzar el Nirvana, estado de plenitud o iluminación que libera al Ser de los ciclos de nacimiento y muerte, viviendo para siempre en un estado de gozo y felicidad. Nos señalan que el mejor medio para lograr el Nirvana es la meditación.

= Las Religiones Semitas: el Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo (tres religiones monoteístas) tienen puntos esenciales en común. Hablan de una sola vida en la cual la persona se hace merecedora de un premio o de un castigo. Sus enseñanzas están recogidas en sus libros sagrados: La Torá en el Judaísmo; El Antiguo y El Nuevo Testamento en el Cristianismo y El Corán en el Islamismo. Dios, por medio de sus profetas y enviados, Moisés, Jesús y Mahoma, revela al hombre lo que ha de hacer para alcanzar el cielo al finalizar su vida y así poder permanecer eternamente junto a Él.

= Filósofos: cada filósofo nos transmite su creencia personal. Algunas de ellas  han tenido una notable influencia y han marcado el pensamiento humano. Hay filósofos que hablan de Dios, y defienden que el fin de nuestra vida es unirnos a Él (San Agustín, Kierkegaard…). Otros proponen que nuestras vidas tienen un objetivo diferente, y así Epicuro habla de alcanzar la felicidad mediante el placer; Karl Marx propugna la lucha del hombre para construir una sociedad mejor; Nietzsche indica que hemos de avanzar hacia el superhombre, sin tener para ello que depender del concepto de Dios ni tener que darle a la vida un sentido trascendente,…

= Ciencia: ¿Qué nos dice la Ciencia sobre el sentido que tiene la vida? Este tema no es objeto de estudio por parte de la Ciencia, y sólo podemos contar con las opiniones y creencias de aquellos científicos que a nivel personal las han expuesto públicamente. Albert Einstein no creía en un Dios personal como se cree en la tradición judeo-cristiana, pero sí en una Divinidad Cósmica, algo más allá de todo lo que podemos comprender, una especie de Inteligencia Superior Infinita. Otra postura es la de Stephen Hawking que nos dice que para explicar el Origen del Universo no es necesario el concepto de Dios.

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= Místicos: tal vez tenga un mayor significado para nosotros lo que nos muestran a personas que han dedicado gran parte de su vida a conocer cual es el sentido que tiene la vida. Hablamos de los Místicos, de los Seres de Amor, de los Maestros. ¿Qué nos dicen? Todos, aunque con palabras distintas, expresan lo mismo:

En el interior de cada Ser hay un inmenso potencial por desarrollar. Esa grandeza es el conjunto de las mismas cualidades y atributos que intuimos en la Conciencia Infinita (Dios): Alegría, Bondad, Paz, Sabiduría, Verdad y Amor. El sentido de la vida es desarrollar ese esplendor para llegar a sentirlo y expresarlo. Entonces nos acercaremos a Dios hasta lograr la meta última y sagrada de nuestra vida: identificarnos con Él, sentirnos Él.

Aunque con algunas de las ideas expuestas en este brevísimo resumen podamos estar o no de acuerdo, lo que en verdad nos interesa es la respuesta que surge en nuestro interior. Entonces la propia respuesta será portadora de la motivación que nos permitirá ser fieles a ella.

Eso no es contrario a que a través de un buen libro, al vivir una experiencia difícil, por medio de las enseñanzas de un Maestro, o de cualquier otro modo, recibamos del exterior algún estímulo que nos ayude a sentir la respuesta que buscamos. Pero si seguimos prácticas o enseñanzas que no resuenan en nosotros (porque son las del entorno; porque nos las inculcaron de pequeños…) no lograremos desarrollar nuestro potencial.

¿Con qué contamos para poder saber qué sentido tiene nuestra vida?

Recordemos que “uno está donde está su atención”. Si pasamos todo el tiempo pendientes del exterior, del mundo material, de lo que hacen y dicen otros…, y no creamos espacios para escucharnos y sentirnos, nos será difícil oír la respuesta. Pero si llevamos la atención al interior, nuestro Ser Interno nos la mostrará, pues solo Él la tiene.

Preguntémonos: ¿Cómo deseo marcharme el día que finalice mi vida aquí en la tierra? Ese momento, antes o después, va a llegar. ¿Deseo irme únicamente con mi bagaje actual? O, ¿por qué no mirar desde aquí, en la distancia, hacia ese momento de nuestra partida y sentirnos llenos de gozo por lo que estamos contemplando? Sí, pues nos vemos en ese especial momento dejando en la tierra nuestro cuerpo físico y volando libres cómo un águila cósmica que surca radiante el Universo infinito, no temiendo ni rechazando nada porque todo lo que existe tiene cabida en nosotros, sintiéndonos en unidad con los demás, con la Vida, con Dios… ¿Qué preferimos?

531085_10152276314750089_1171870418_n-300x199Si elegimos la segunda opción, volar como águilas cósmicas, hemos de ponernos manos a la obra ya, sin demora, pues aunque el resultado lo percibiremos en el momento de nuestra partida, el compromiso es hoy, ahora. Preguntemos a nuestro Ser Interno, ¿qué he de hacer para marcharme de aquí, el día que me corresponda, sintiéndome cómo un águila que vuela feliz por el Universo?  Preguntémosle una y otra vez, una y otra vez… Él sabe y nos responderá, y en ese mágico instante sabremos que nosotros y el sentido de nuestra vida es lo mismo.  

 

 

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Juan José

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