“A TI, DE QUIEN ME SIENTO SEPARADO”

Salgo a pasear por mi ciudad y te veo. Tienes muchos rostros, diversas edades, vistes diferentes atuendos. Te siento separado de mí. Tú estás allá, y yo estoy aquí. Tú piensas, y tus pensamientos me son ajenos. Tú sientes, y yo desconozco cuál es tu sentir.

Aunque estemos abrazados, percibo una distancia entre los dos. Tu corazón y el mío no laten al unísono, señal de que somos dos seres separados. Esta es una prueba definitiva. Lo tengo claro: tú eres un Ser distinto de mí.

Sin embargo, esto que mi mente tiene por cierto se tambalea cuando escucho lo que trasmiten desde la antigüedad los hombres Sabios, los Santos y Maestros. Esas personas que al mirarlas percibes que son felices, que nada precisan, que sus palabras brotan de un corazón lleno de Sabiduría y Amor. Dicen que tú y yo somos uno; que tu esencia y la mía es la misma; que Dios está en ti, y que ese mismo Dios está en mí.

Esas ideas son muy hermosas, aunque ¿cómo sentir que estás unido a mí si a veces me ofendes?, ¿si en ocasiones  te veo como un rival, al acecho de una oportunidad para dañarme?… Entonces, ¿a quién he de hacer caso?, ¿a lo que ven mis ojos y piensa mi mente, o a esos seres de Amor?…

No sé, no sé… ¿Y si ellos tienen razón y me estoy perdiendo algo tan hermoso como saber que eres mi hermano en vez de mi enemigo?, ¿y si más allá de lo que pienso las cosas son de otro modo?, ¿tal vez la realidad no es lo que veo sino lo que aún no soy capaz de ver? ¿cómo saberlo?…

 

Permite que te escriba un poema

A ti, de quien me siento separado,

a quien unas veces ignoro y otras temo.

A ti, al que siento un extraño,

pues no te comprendo.

¿Nos hemos conocido en algún momento de nuestras vidas,

aunque ahora yo no lo recuerde?

¿En la escuela cuando éramos jóvenes; 

durante un viaje; en alguno de mis varios trabajos?…

 

¿Por ventura eres tú el panadero que elabora el pan que como?

¿El agricultor que cultiva las frutas y verduras que hay en mi mesa?

¿El pescador que navega por el peligroso mar

para que yo pueda alimentarme con el rico pescado?…

 

¿Eres quizás el que por las noches,

mientras descanso, recoge la basura de mi ciudad?

¿El jardinero que cuida el parque por el que paseo cada día?

¿Trabajas en alguno de estos oficios?…

 

¿Acaso fuiste tú el que nos atendió en urgencias

aquella noche en la que mi mujer y yo acudimos

con el corazón encogido,

llevando a nuestro hijo accidentado? Dime, ¿eras tú?…

 

Tal vez seas una buena persona

y dedicas parte de tu tiempo a orar,

pidiendo que la vida sea más fácil para los demás.

¿Es así? ¿He acertado por fin?…

 

Te escucho, por favor respóndeme…

 

—Amado amigo: yo no realizo ninguna de esas labores que mencionas, pues desde hace ya cerca de dos años estoy sin trabajo. No te conozco y nunca te vi, aunque eso no es importante. Como me preguntas con insistencia, te cuento algo de mí. Yo, a pesar de esas circunstancias laborales por las que estoy pasando, siento que Dios está en mi corazón. Sé que me cuida y protege a cada instante de mi vida, y que  siempre me entrega lo mejor.

—Me he alegrado al escucharte y propongo que juntos elevemos una oración a este Dios que mora en tu corazón, en el mío y en el de todos los seres. Esta oración aún nos unirá más…

 

“Amado Padre, dos de tus hijos se dirigen a Ti

pidiéndote por los seres humanos y por la Tierra.

Vivimos momentos difíciles,

de confusión y desesperanza.

 

Ayúdanos para que podamos verte en todo lo creado:

en cada persona; en cada árbol y montaña;

en el mar y en el aire; en los ancianos y en los niños; en todo.

Te damos las gracias”.

 

 —No me despido, amado hermano, pues cada vez que uno de nosotros diga una oración, sentirá que el otro le acompaña. Te amo.

 

Sobre el autor Ver todos las entradas

Juan José

4 comentariosDejar un comentario

  • Siempre recibo de ti lo que necesito en cada momento.Gradias te doy por ello..
    Que el Sol Eterno Resplandezca sober Ti, que te Rodee Todo el Amor y que la Luz Pura de Tu Interior te Guie Tu Camino.
    Un Abrazo de Amor Incondicional
    Luna.

  • Aquí estoy pues me has llamado, no se ni como ni porque me he conectado a tu pagina, sin lugar a dudas una tremenda sincronicidad, creo yo, pero agradezco al universo que aya sucedido.
    Abrazos de luz

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada. Los campos obligatorios estan marcados *