De modo inesperado puedes experimentar una emoción que te altera y hace que sientas inquietud, desesperanza, temor… Tal vez brota cuando ves una escena en la televisión, al escuchar una noticia, al recordar un hecho del pasado, y también sin una causa concreta que puedas identificar.
Esa emoción que te desequilibra trae un mensaje para ti y requiere tu atención. No la rechaces y dale la bienvenida al hogar, tu cuerpo. Obsérvala, dedícale tiempo, mírala, acógela, abrázala incluso, pero no para que se vaya y sentirte mejor. No permitas que tu pretensión de que desaparezca —y así dejar de sufrir— se imponga al deseo de acogerla, aceptarla, amarla.
Si la arrojas fuera de ti, ¿cómo va a poder darte el mensaje? En silencio, sin palabras, sin pensamientos, obsérvala. La Vida, en su inmenso Amor y Sabiduría, te envía un Maestro que trae un misión, una buena nueva, algo que necesitas. Atiéndele.
Tal vez el recado no te lo de hoy, pero no importa. Mañana, o cuando sea que vuelva a Continue reading →