ESPEJISMO Y REALIDAD

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Los escritores ponen mucho interés en iniciar sus libros con expresiones que seduzcan al lector. A veces se trata de una sola frase, como en el caso de la novela “Moby Dick”. Algunos críticos literarios consideran que esta novela de Herman Melville tiene uno de los principios más brillantes de toda la literatura. El libro, como muchos recordáis, comienza así: “Llamadme Ismael”.

De manera similar, este artículo empieza con una idea que a la vez que impactante expresa la verdad: “Cada uno de nosotros somos el mismo amor que Dios, el Creador”.

Esta frase anuncia algo tan grandioso que no nos lo creemos. ¿Cómo voy a ser yo el mismo amor que esa energía tan extraordinaria que ha creado todo lo que existe? Si así fuese, al mirar en mi interior contemplaría un hermoso jardín con plantas de bellas flores: la flor de la paz, de la sabiduría, de la unidad, de la alegría…

Pero yo no descubro en mí interior esa lindeza. Al contrario, me veo invadido por hierbas y plantas que no invitan a estar junto a ellas: Leer mas

ELECCIONES

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Es tiempo de elecciones en España, al igual que hace unos días lo ha sido en Argentina (presidenciales), en Venezuela (parlamentarias) y en Francia (regionales). La mayoría de los votantes tenemos la aspiración de que el candidato elegido para gobernar sea honesto; que distribuya la riqueza y los impuestos de una manera ecuánime, y que facilite y proteja que se pueda vivir en libertad.

Si queremos asegurarnos (en la medida de lo posible) que escogemos al político más apropiado para alcanzar esos objetivos mencionados, hemos de pensarlo detenidamente antes de introducir la papeleta en la urna. No obstante, ese examen sobre las cualidades del candidato al que pensamos apoyar no es suficiente y ha de ir acompañada de una reflexión personal: ¿Cuál es la verdadera razón que me impulsa a dar mi voto a un aspirante y no a otro?

Cuando votamos mirando únicamente nuestro provecho particular y nos olvidamos de las necesidades de los demás, hemos de saber que estamos eligiendo representantes que igualmente se ocuparán de sus propios intereses. Por ello, si deseamos que las personas que dirijan tengan presente el bien común en sus decisiones, igualmente nosotros habremos de ser respetuosos con lo que es ventajoso para otros. Estas afirmaciones son la consecuencia de una ley: “Los gobernantes son un reflejo del modo de ser de las personas que les votan”.
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L A  N A D A

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NUEVAMENTE SE PRESENTA EL ÁNGEL

Es otoño, tiempo de cosecha. Me hallo en un terreno abrupto y de difícil acceso, sentado en la tierra y con la espalda apoyada en una enorme encina salvaje. Mientras escucho el nostálgico trino de los colirrojos reales camino de África, el manso murmullo del viento apacigua mi mente. Es un territorio generoso en el que crecen de manera natural las encinas, los alcornoques y la paz. Cierro los ojos y permito que vaguen por mi mente hechos tristes y felices —más abundantes los primeros— de mi niñez, sin embargo pronto interrumpo ese desfile al sentir la presencia del ángel. Sin abrir los ojos le digo: “Adelante, Somiah, te escucho”.

Sin demora, el espíritu celeste comienza a hablarme:

—Me envía el arcángel Damohel. Mi misión consiste en conducirte junto a él, pero antes he de revelarte lo que es “la nada”, el lugar más singular de la creación. Al finalizar mi confesión permaneceré en silencio esperando tu respuesta. Si decides acompañarme te llevaré junto a Damohel, quien te comunicará el sentido de tu viaje y otros detalles que yo desconozco. Después te conducirá hasta la nada.  

LA NADA

Tras una breve pausa, tal vez para darme un tiempo de reflexión, prosigue:

—No es posible definir la nada; existe y no existe. Es un campo sin campo, un lugar sin lugar, un espacio sin espacio. Es tan grande como todo el universo y más pequeña que un átomo. En ella cabe todo, aunque nada alberga. Pese a contener los cuatro puntos cardinales, en la nada no hay norte ni sur, ni este ni oeste.

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EL JARDIN DE DIOS

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E L   Á N G E L

Después de un día adverso en el que todos los sucesos se conjuran en mi contra, me acuesto temprano. Permanezco despierto mucho tiempo alimentando en la mente los incidentes de la jornada, hasta que ya extenuado se impone el sueño. Mi conciencia vaga por mundos inexistentes cuando una voz me despierta:

—Levántate, vamos a hacer un viaje  —escucho desorientado.

A los pies de la cama, cerca de la ventana, resalta una silueta envuelta en un halo blanco azulado que juzgo un ángel con las alas plegadas. Su voz dulce y segura infunde confianza. Me visto en silencio, y agarrado a su mano salimos de la habitación. Él se guarece con una túnica azul claro de una sola pieza, sencilla y sin botones, con un par de aberturas en su parte posterior por las que irrumpen dos alas de color blanco radiante. Enseguida volamos surcando galaxias y cruzando un profundo espacio vacío que me llena de paz.

Durante el tiempo de la travesía ambos permanecemos callados y en ningún instante llego a mirar su rostro. Todo sucede muy rápido, y aunque no siento temor ni preocupación, sí me percibo desconcertado. Finalmente llegamos a un mundo surgido de la ausencia. Al posarnos en tierra el ángel me anuncia que más tarde regresaremos a casa, y con las alas recogidas se marcha andando por un camino cercano. Leer mas

¿EN QUÉ EMPLEA DIOS SU TIEMPO?

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Desde la antigüedad los seres humanos hemos tenido la costumbre de agradecer y bendecir. En tiempos de peligro o escasez, nuestros antepasados se dirigían a Dios rogando su ayuda y mostrando gratitud cuando la petición era atendida. Se honraba la salida del sol cada día, la lluvia favorable, la cosecha abundante, los animales, la comida en la mesa, la familia…

En libros y películas que relatan historias de épocas pasadas es frecuente encontrar escenas en las que un padre, poniendo las manos sobre la cabeza de su hijo, le habla de esta manera: “Amado hijo, tienes mi consentimiento para dejar el hogar y partir en busca de una vida mejor de la que yo puedo ofrecerte. Mi amor te protegerá para que ningún mal pueda sucederte. Ve en paz; yo te bendigo.”

Esta hermosa práctica de bendecir parece próxima a desaparecer, aunque todavía restan ocasiones en las que perdura: en ciertos oficios religiosos el pastor bendice a los fieles; hay familias en las que aún se conserva el hábito de agradecer los alimentos antes de comenzar a tomarlos; en Leer mas

¿EXISTE EL MAL?

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La existencia del mal es una evidencia que los seres humanos aún no comprendemos. Lo que llamamos mal —la ignorancia de un individuo—, es su incapacidad para sentir que tanto él como los demás organismos son algo más que materia. Por esa razón lo que hace o proyecta esa persona va en función de satisfacer aquello que realmente cree ser, y como consecuencia no le importa dañar a otros seres —humanos o no— al pensar que su naturaleza es únicamente material.

En mayor o menor medida esta forma de proceder es común a muchas personas, incluidas las que se dicen “despiertas”. Al no percibir la esencia divina que impregna todo lo creado, tratan sin cuidado cada forma o realidad que existe, pudiendo dañarla mediante la energía que le dirigen, ya sea a través de la palabra, la acción o el pensamiento.

¿Cual es nuestra vibración interior al relacionarnos con los demás? ¿Con qué actitud arrancamos el fruto de un árbol, cortamos una flor o Leer mas

¿ESTÁ HABITADO EL UNIVERSO?

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En el Universo observable hay un elevadísimo número de galaxias, cada una de las cuales contiene a su vez una cantidad inmensa de estrellas. Parece coherente pensar que algunas —o incluso muchas— de esas estrellas (soles) puedan tener planetas orbitando a su alrededor, estructuras semejantes a nuestro sistema solar.

¿Habrá vida en esos planetas? Si respondemos afirmativamente, ¿qué especie, o especies los habitarán? Sin duda que se tratará de organismos adaptados a las condiciones que imperen en cada planeta: temperatura, gases de su atmósfera, radiaciones…

Estos razonamientos, aunque basados en la lógica, no dejan de ser meras especulaciones, y mientras esos hipotéticos seres no se manifiesten de algún modo (comunicándose con nosotros o apareciendo en sus naves), no podremos asegurar su existencia. ¿Nos encontramos en un callejón sin salida?

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ATRÉVETE CON LOS DETALLES DE LA VIDA

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El Amor de Dios y el Amor que tú eres es el mismo y único Amor. ¿Acaso un artista no dota a su obra con la máxima belleza de la que es capaz? ¿Se puede concebir que una madre entrañable no entregue todo su amor a su pequeño? Y, ¿no es acaso Dios el artesano más sublime y la madre más amorosa?…

Dios te ha creado con sus mismas cualidades, y por ello tu tarea aquí en la Tierra no es la de hacerte más perfecto —recuerda que no puedes mejorar la obra de Dios—, sino la de desprenderte de todo aquello que impida la manifestación del Amor y la Luz que eres. Aunque ahora permanezcan cautivos, ya son en ti.

Dios te ha otorgado la capacidad de que seas tú y no Él quien decida el momento de liberarlos. Es un gesto de infinito respeto hacia ti que la mente humana aún no está preparada para comprender. Tu confianza en la Vida es la única llave que abre la estancia en la que se hallan tu Amor y tu Luz, aunque ten presente que solo puedes confiar en la Vida cuando lo haces en Dios. Leer mas

REFLEXIONES SOBRE MI CONCIENCIA

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1º Mi conciencia se asemeja a un caballo: permanece parada si me quejo ante una experiencia que no me gusta; camina al paso cuando soy cuidadoso con mis palabras pues sé que al pronunciarlas ya no me pertenecen; inicia el trote si desde mi corazón le sonrío a otra persona, y emprende el galope cuando miro en mi interior y sé que ahí está Dios.

2º ¡Me fascinan tantas cosas! Me gusta ir al campo a escuchar el susurro del arroyo y el ulular del búho; me agrada recibir los rayos del sol y las gotas de la lluvia; me maravilla pasear por mi ciudad y observar cuan diversas somos las personas… Y aún hay algo que me hace más feliz: bendecir a los arroyos y a los búhos, al sol, a las nubes y a las personas… Al sentir que esas bendiciones llevan el sello divino, sé que aumenta mi conciencia. Leer mas

LA CUEVA DE ÓNIX

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Os ofrezco este relato o ficción (que de ambos modos puede ser llamado) con el ruego de que lo acojáis sin reserva. Tal vez a algunos pueda pareceros una fábula; a otros un simple cuento, e incluso habrá quien considere que es un narración curiosa aunque intrascendente. Ya os avanzo que en mí habita como cierto todo lo que aquí se refiere, si bien en varias cuestiones sin mayor trascendencia me he permitido diversas licencias literarias.

Nace esta historia un agradable día soleado de finales de Junio del año 2009, y desde entonces he sentido la necesidad de darla a conocer a todas las personas de alma sensible que buscan esos hechos que permanecen ocultos a sus sentidos físicos, y que al tropezarse con alguno de ellos se sienten colmadas por tener la confirmación de que lo sagrado y lo sobrenatural existe y está cerca, tan próximo que alargando la mano puede ser tocado. Ese fue mi caso en esta experiencia que ahora comparto con vosotros.

Aquel día de comienzos del verano, a media tarde, me encontraba en un hermoso valle sintiéndome en comunión con el paisaje que me rodeaba. La vereda por la que caminaba atravesó varios campos sembrados de flores. Las del primer prado eran todas de color rojo, tréboles escarlata, amapolas, silenes rojos…; a este le siguió un nuevo plantío rebosante de flores blancas, entre las que se distinguían prímulas, campanillas, jaras…; a continuación un tapiz azul con flores de achicoria, yerba de santa Lucía, campanillas azules…; más tarde el terreno estaba colmado de flores amarillas, dientes de león, margaritas, gordolobo… Por último el camino franqueó un campo algo mayor que los anteriores, sembrado de flores de los cuatro colores: rojas, blancas, azules y amarillas, entremezcladas sin guardar un orden determinado, componiendo un paño multicolor de gran belleza.

El camino, ahora convertido en una senda, ascendía por la ladera de una pequeña colina, y al llegar a la cima pude contemplar el encanto de los lugares por los que terminaba de pasar. En dirección Este se distinguía un pequeño bosque situado a un par de kilómetros de distancia. Leer mas